miércoles, 15 de enero de 2014

Cuatro robots, un solo cerebro en la nube y un paciente que cuidar: RoboEarth ya es real

Roboearth


Tras cuatro años de investigación por parte de desarrolladores de Philips y universidades de cuatro países europeos (entre ellas la de Zaragoza), Roboearth está listo para actuar. Y no estamos refiriéndonos a cualquier robot sino a cuatro de ellos capaces de comunicarse y compartir información almacenada en un “cerebro” común en la nube.


Asusta, sí, pero Roboearth es así. El proyecto, llamado también el Internet de las máquinas, es un ambicioso plan europeo subvencionado por la Comisión Europea que busca soluciones a la individualidad actual de los robots, que suelen estar fabricados y programados para una tarea muy específica y punto. Con Roboearth, el objetivo es que los robots estén conectados a una base de información común de la que sean capaces de aprender, a la que aporten información y en la que los robots se comuniquen.



Un cerebro común del que aprender


RoboEarth debe permitir a los robots conectados adquirir experiencias y conocimientos basándose en la información que tanto humanos como el resto de robots comparten y suben a la nube. Mapas, datos, recuerdos, experiencias pasadas, análisis de entornos … todo es susceptible de quedar almacenado y ser compartido. De esta forma, mientras un robot realiza una tarea, toda la información que va generando se comparte con la red de robots y a su vez es capaz de descargar más datos que pueden serle útil en su tarea actual.


Roboearth gráfico


Por ejemplo, un robot conocedor a priori del camino hasta la habitación 505 donde hay un paciente que atender, podría compartir dicha información con RoboEarth y permitir que un segundo robot llegara a la misma sin haberlo hecho antes ni haber sido programado o entrenado para ello. O en el caso de que formara parte de un equipo de robots y el paciente hubiera sido cambiado de habitación, el resto de robots compañeros tendrían al instante esa nueva información para actualizar su rutina del día acorde con la nueva ubicación de su paciente.


La idea de la computación en la nube es también aprovechada para que parte de los procesos que tienen ahora lugar en los sistemas individuales de los robots, se realicen en la nube, ahorrando sobre el papel costes a la hora de fabricar estos robots. En ellos se incluirían las partes necesarias para su funcionamiento específico y un procesador básico, pero el grueso del control se iría a un lugar común optimizado y sin limitaciones.


Si os he estado hablando del entorno de una habitación de hospital y paciencies es por un motivo: tras cuatro años de pruebas, hoy empezaban en un hospital “simulado” de Eindhoven las primeras tareas reales de RoboEarth. El primer equipo estará formado por cuatro robots encargados de “cuidar” de un paciente, con diversas tareas, entre ellas proporcionarle un vaso de agua.


¿Estás listo para que en tu próximo post-operatorio sean unos robots los que te cuiden? Al menos piensa que ya son capaces de aprender.






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