martes, 15 de abril de 2014

El jefe que todo lo ve


La tecnología acaba de hacer posible que esa legión de trabajadores de una gran compañía puedan ser -y se sepan- controlados por sus jefes en aras de la productividad. Como en el “1984″ de George Orwell, el Gran Hermano todo lo sabe y todo lo ve y ahora un jefe a 5.000 km. de distancia puede pasearse por su oficina y conversar con sus empleados personificado en la figura de un robot.


También crece de forma exponencial la venta de software que monitoriza todo lo que hace el trabajador desde su ordenador. Otra de las novedades de esta nueva era de las relaciones laborales es un dispositivo que llevan los empleados y controla las veces que se levantan al servicio, el tono de voz de sus conversaciones, con quién interactúa o por qué zonas de la empresa se mueve.


Dispositivos:


Ben Waber, presidente de Sociometric Solutions, los “padres” de esta última tecnología, explica a EFE Futuro que “nuestros dispositivos no están pensados para monitorizar, ni para empresas que quieran espiar a sus trabajadores. Sus sensores calculan patrones relacionados con la voz, como el volumen, el tono o las pausas. También cuentan con un acelerómetro que proporciona datos sobre la postura, la actividad física, interacciones con otros, localización dentro de la empresa? Pero estos datos son siempre anónimos y no se graban las conversaciones. Se trata de sacar conclusiones sobre cómo se trabaja, no de violar la privacidad de nadie. De hecho, aunque suelen participar en estos programas el 90 por ciento de los trabajadores, si alguien no desea hacerlo se le provee de un dispositivo inactivo que no recoge dato alguno. Las compañías que trabajan con nosotros sólo aspiran a comprender qué hace realmente más felices y más eficientes en el trabajo a la gente que tiene en nómina”, asegura Waber.


Mucho más intimidatorio que llevar el dispositivo de Sociometric Solutions colgado del cuello puede ser el hecho de que un “robot-jefe” se pasee por la oficina y pueda preguntar si el informe que pidió la casa matriz está ya listo.


Hace apenas unos días que ha arrancado la comercialización del Ava500 de la empresa iRobot. Se trata de un robot que permite a un responsable tener una presencia física e interactuar con los demás. Puede estar presente en una reunión como realmente si estuviera allí y, según los fabricantes, permite tal libertad de movimientos que ha logrado un nuevo hito en la telepresencia.


La multinacional alemana Bayer ha sido una de las compañías donde se ha llevado a cabo la prueba piloto. El doctor Michael Graefenstedt, director de desarrollo de negocio de Bayer, afirma que “desde mi oficina en Alemania, pude usar el Ava500 para hacer gestiones y colaborar con mis colegas de Estados Unidos de una forma que antes hubiera requerido de costosos viajes. Es como estar allí, caminando con ellos por su oficina. Esto puede cambiar la forma de llevar los negocios a escala global”.


iRobot considera que su nuevo “jefe” robotizado puede moverse a lo largo de todo el proceso de fabricación de un producto y detectar problemas de primera mano o, por ejemplo, éste podrían entrar en la zona estéril de un laboratorio farmacéutico sin comprometer la asepsia del entorno.


Pantallazos:


La tercera vía para el control de las personas en su puesto de trabajo es mucho más discreta. Se trata de programas informáticos que registran la actividad en el terminales del puesto de trabajo. La empresa puede acceder al correo electrónico, hacer “pantallazos” de la web que se muestra en el monitor en ese momento o conocer el historial de navegación para saber si el trabajador mata las horas en las redes sociales o leyendo diarios en la red.


Uno de los líderes en este campo es la compañía californiana Spector Software. Su director de marketing, Rob Williams, declara a EFE Futuro que “el propósito de nuestros productos no es el control de la plantilla, sino proteger los activos de la compañía, sus clientes y sus finanzas de los costosos daños que pueden provocar actividades irregulares en el seno de la empresa. Amenazas internas como robo de IP, fraude, filtración de datos, etc pueden provocar una caída de los beneficios de una empresa de un 7 por ciento. Hasta el 95 por ciento de las pérdidas están causadas por un apenas 10 por ciento de los empleados y la empresa necesita saber quiénes forman parte de ese 10 por ciento”.


“El 75 por ciento de los delitos cometidos por trabajadores de la empresa no son detectados -añade Williams- y hablamos de unas pérdidas globales de 2.100 millones de euros. Nuestras ventas se concentran en el sector financiero, la salud y los gobiernos”.


Límites:


Sin embargo, ¿hasta qué punto la empresa está facultada para leer correos de la cuenta corporativa? ¿Pueden despedirme si mi historial de navegación por internet incluye visitas a según qué páginas web?


ECIJA abogados es la firma de referencia en España en derecho de TMT (Tecnología, Medios y Telecomunicaciones) y Seguridad de la Información. Raúl Rojas, socio de laboral de ECIJA asegura que “las facultades de la empresa para adoptar medidas de control y vigilancia con respecto al cumplimiento del trabajador de sus obligaciones y deberes laborales se encuentran reguladas en el artículo 20.3 del vigente Estatuto de los Trabajadores, y pueden efectuarse no sólo sobre la actividad desarrollada personalmente por el empleado sino también sobre la realizada a través de los medios informáticos y/o tecnológicos puestos a su disposición por parte de la empresa para la prestación del trabajo, entre los que se encuentran el ordenador, dispositivos móviles o el correo electrónico corporativo. Estas facultades de verificación y control vienen limitadas por la debida consideración a la dignidad humana del trabajador, así como por su derecho fundamental a la intimidad. La empresa, para no vulnerar el derecho a la intimidad del trabajador, de acuerdo con la doctrina jurisprudencial del Tribunal Supremo y del Tribunal Constitucional, deberá informarle y advertirle previamente sobre la monitorización de dichas actividades, así como de las medidas de control que implantará para garantizar la correcta prestación laboral y evitar un uso indebido o ilícito de dichos medios informáticos. Por lo tanto, será legal la monitorización por parte de la empresa de las actividades del trabajador en horario laboral, siempre que se realice, previa advertencia”.


Asimismo, podría ser motivo de despido el visitar algunas direcciones web o interaccionar en redes sociales “siempre que exista esa información y advertencia previa que elimine la expectativa de intimidad que pudiera mantener el empleado en el uso de estos medios tecnológicos”.


Por su parte, Sara García, asociada senior de Information Technology de ECIJA Abogados, comenta que “cada vez son más las empresas que detectan la existencia de un problema en este sentido, ya sea por pérdida de productividad, brechas de seguridad o a nivel reputacional; pero también las oportunidades que estas herramientas representan para las empresas, hasta el punto que importantes clientes del despacho pertenecientes, entre otros, a los sectores de las telecomunicaciones y del audiovisual ya disponen de políticas corporativas para el control del uso de estos medios tecnológicos, medios sociales y/o dispositivos móviles, con especial atención a las modalidades, en este caso, de Bring Your Own Device (BYOD) – «trae tu propio dispositivo», es una política empresarial donde los empleados llevan sus propios dispositivos a su lugar de trabajo y usan su móvil u ordenador personal en lugar del proporcionado por la empresa-”. EFEfuturo




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