- El aparato ha investigado la superficie del planeta rojo durante 15 años
- No ha sobrevivido a los daños que le produjo una enorme tormenta de polvo
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Anoten este nombre: Aurora Innovation, porque tiene todo para hacer ruido en los próximos años. ¿Por qué? Porque se trata de una compañía fundada por tres pesos pesados en el área de la conducción autónoma; tiene potentes alianzas que lo ayudarán a crecer; y ahora cuentan con la inversión de Amazon para despegar. Es decir, Amazon está entrando de forma oficial en el segmento de los coches autónomos.
Aurora Innovation acaba de recibir una inversión de 530 millones de dólares por parte de tres compañías: Amazon, Sequoia Capital y T. Rowe Price Group Inc., lo que hace que esta "pequeña" startup ahora esté valorada en 2.500 millones de dólares.
Sí, Aurora Innovation es apenas una "pequeña" startup, pero no cualquier startup. Fue fundada a finales de 2016 por tres personajes importantes en el sector. En primer lugar tenemos a Chris Urmson, CEO de la compañía, quien fuera ni más ni menos que el jefe del proyecto de coches autónomos de Google, y quien dejó la empresa justo antes de que se transformara en Waymo.
Sterling Anderson, director de producto, quien dirigió el equipo de Autopilot en Tesla y ayudó a desarrollar la tecnología de asistencia en la conducción para la compañía de Elon Musk. Y por último tenemos a Drew Bagnell, director de tecnología, quien fue miembro fundador de Advanced Technologies Group de Uber, donde se desarrolló la plataforma de conducción autónoma de la compañía.
Gracias a esta alineación, Aurora Innovation cuenta actualmente con cerca de 250 empleados, la mayoría de ellos ex empleados de Google, Tesla y Uber, los cuales están distribuidos en San Francisco y Pittsburgh. Además, todo este talento está atrayendo inversión y llamando la atención del segmento.
(De izquierda a derecha) Chris Urmson, Sterling Anderson y Drew Bagnell.Aurora Innovation no se dedicará a fabricar coches autónomos, sino únicamente la plataforma a través de desarrollar y diseñar el software, hardware y los servicios de datos necesarios para dar soporte a una amplia variedad de fabricantes coches y servicios de transporte privado y público.
Las primeras alianzas confirmadas de Aurora Innovation son Hyundai Motor Co., Volkswagen AG y Byton Ltd., con quienes ya están probando la plataforma de conducción autónoma en algunos modelos de coche. Además, recientemente la compañía dejó ver que ya hay un cuarto socio del que aún no se da a conocer el nombre.
Estas alianzas le permitirán a Aurora Innovation seguir probando su plataforma, mientras que los fabricantes siguen adaptando y preparando sus coches para incorporar esta tecnología, además de hacerse con un socio que tiene muy buenas referencias de su trabajo.

Esta es apenas la segunda ronda de financiación conseguida por Aurora, con la que contarán con 530 millones de dólares para seguir desarrollando su tecnología. La anterior inyección fue de "sólo" 90 millones de dólares.
Como comentaba, esta nueva inversión llega por parte de Amazon, Sequoia Capital y T. Rowe Price Group Inc., pero se desconoce la participación exacta de cada compañía. En el caso de Amazon, se trata la primera inversión fuerte en el segmento de los coches autónomos, y como sabemos, la compañía de Jeff Bezos se está volviendo especialista en el segmento automatizado, por lo que esta inversión llama la atención tanto por el lado de Amazon como el de Aurora, ya que le da un importante voto de confianza.
"La tecnología autónoma tiene el potencial de ayudar a que los trabajos de nuestros empleados y socios sean más seguros y productivos, ya sea en un centro de distribución o en la carretera, y estamos entusiasmados con las posibilidades".
Por otro lado tenemos a T. Rowe Price Group Inc., quien actualmente es el segundo mayor accionista de Tesla después de Elon Musk. Paul Greene, gerente de la firma de inversión, comentó:
"El equipo de Aurora tiene toda un experiencia sin precedentes y todo lo necesario para resolver el desafío de la conducción autónoma".
Y por último tenemos a Sequoia Capital, la firma de inversión más importante de Silicon Valley. Carl Eschenbach, socio de Sequoia y quien tomará un asiento en la junta de consejo de Aurora, mencionó:
"Durante los últimos años, nos hemos reunido con más de 15 de las principales compañías de vehículos autónomos de todo el mundo, y éste es el equipo soñado de vehículos de autoconducción. Aurora tiene el mejor equipo de la industria y la mejor oportunidad de ser la fuerza más disruptiva en el futuro".

Con todo esto, Aurora está sentado las bases para crear algo grande y realmente importante para el segmento de coches autónomos, y al que habrá que prestarle especial atención ya que será interesante ver cómo encaja en un mercado en pleno crecimiento y que apunta a ser un negocio millonario en los próximos años. Por lo anterior, nadie se quiere quedar fuera.
El fenómeno social (y virtual) de los 200 millones de jugadores responde al nombre de Fortnite. Un videojuego lanzado en 2017 que, casi sin comerlo ni beberlo, le ha dado un mordisco a la industria: ganó 3.000 millones de dó lares a lo largo del pasado año solamente, 300 millones de esos gracias al impulso de su versión para la plataforma móvil iPhone. Su mayor logro, sin embargo, ha sido instaurar el estilo de juego llamado «Battle Royale». Un modo de diversión que se basa en meter a cien jugadores en un campo de batalla abierto hasta comprobar quién es el último que acaba en pie. Por el camino, los aficionados, un centenar conectados simultáneamente a través de internet, deben adqurir nuevas habilidades y armamento, así como levantar diversas fortificac iones (si conviene hacerlas) o desplazarse en vehículos. La «gracia» reside en que poco a poco el área en el que se enfrentan se va estrechando y que, sobre todo, parten de la misma ventaja. De tal forma se pone a prueba en las mismas condiciones a todos, introduciendo, además, un componente desafiante que valora el esfuerzo y el trabajo de los jugadores. Hay que implicarse un poco para moverse y mejorar. Pero, a su vez, existen otros rivales al respecto. Uno de los más fuertes competidores es «PlayerUnknown's Battlegrounds» (PUBG) y, curiosamente, lanzado anterioresmente que Fortnite. Ambos títulos, que se han enfrascado en varios litigios, se componen de la misma esctructura, sumergiendo al jugador a un combate a gran escala en donde solo puede quedar uno. El título de Bluehole apuesta, sin embargo, por una cara más realista. El sistema de combate se parece al de los «shooters» tradicionales, pero planea sobre un ambiente más inconsciente; el apartado multijugador, que se mueve con fluidez, se desarrolla con mucha diversión y emoción. Está presente el multiplataforma y, con su reciente llegada a PlayStation 4 (es un título de pago), ha logrado amasar una comunidad más fiel después de pasearse por otros sistemas como Android e iOS, en donde su modelo basado en microtrasferencias también ha cuajado. Contra todo pronóstico, la última entrega de la afamada serie bélica Call of Duty lo ha fiado todo al multijugador. Esta premisa ha llevado a sus desarrolladores, el estudio Treyarch, a prescindir, por primera vez, de una campaña individual con historia. Pero, para alimentar aún más el interés, se ha sabido defender muy bien con la incorporación de un modo llamado «Blackout» que ejerce a todas luces de «battle royale». Ha aumentado hasta los cien jugadores simultáneos. Aunque con ciertas renuncias, el juego se centra en un ritmo vertiginoso en donde los jugadores deben acerar posiciones rápidamente sin perder la noción que le otorga esa supervivencia extrema de la que hace gala. Pero lo hace con soltura y brillantez, además de venir con un apartado gráfico sobresaliente que destaca sobre sus rivales. Puede que resulte un tanto extraña su inclusión, pero «Cuisine Royale» tiene su encanto. No es el peor de esta lista, pero sí demuestra que sabe reírse de sí mismo. Es alocado y simple. Parodia, incluso, a sus «homólogos» Fortnite y PUBG, pero eso da lo mismo. Gráficamente es mejorable, pero este título para PC es muy gracioso. Ofrece un sinfín de objetos virtuales para personalizar a los personajes y poco más. Uno de los títulos más populares de la actualidad y uno de los que ha definido el año 2018 también ha apostado por incluir un modo multijugador online similar a los «battle royale». Dentro de su apartado Online, «Red Dead Redemption II» permite disfrutar de una partida de todos contra todos llamado «Gun Rush», aunque a diferencia de otros rivales permite competir en un entorno de 32 jugadores. Su aportación es haber logrado llevar sus mecánicas y el western a este estilo, con lo que tienes muchos forajidos para ser el líder. «Islands of Nyne» es otra cosa. Por lo pronto tiene una ambientación en ciencia ficción. Funciona en primera persona. Está disponible desde el pasado año para PC. Es una experiencia muy competitiva y exigente, pero es muy «arcade». El sistema de combate es rápido, fluido apuesta, en gran medida, por la precisión y la astucia. La última apuesta, y la única que ha hecho tanto ruido que ya se le conoce como el sucesor de Fortnite, es Apex Legends. Y no es para menos, puesto que el título de Respawn Entertainment ha amasado en pocos días 2,5 millones de usuarios. Bajo el paraguas de EA, este título está ambientado en el mundo de Titanfall. Ya se sabe, robots, ciencia ficción, exploradores, naves espaciales y una estética muy personal. El objetivo es ser el único supervivente de una batalla campal en la que se reúnen hasta 60 jugadores, aunque, a difernecia de otros rivales, se centra en equipos de tres jugadores. De momento está disponible para PlayStation 4 y Xbox One, así como PC, pero es, por ahora, muy prometedor.Así lo explicaron hoy expertos nacionales e internacionales de inteligencia artificial y robótica durante una rueda de prensa conjunta en Madrid, organizada por la Fundación Ramón Areces y Springer-Nature, sobre el impacto de dichas tecnologías en la biomedicina.
En el acto participaron Tarek Besold, director de inteligencia artificial de Telefónica Innovación Alpha Health; Jamie Paik, directora del Laboratorio de Robótica Reconfigurable de la Escuela Politécnica de Lausanne (Suiza); Kara Davis, del Centro Bass del Instituto de Investigación de Salud y del cáncer y leucemias pediátricos de la Universidad de Stanford (EEUU) o el catedrático de Sistemas Informáticos y Computación de la Universidad Politécnica de Valencia, José Hernández-Orallo.
Con tantas plataformas y redes sociales “la gente confunde las opiniones que lee con las suyas, y ese es el problema”, advierte la directora del Laboratorio de Robótica Reconfigurable de la Escuela Politécnica de Lausanne.
Mucha gente ya “no piensa”, ni siquiera se esfuerza en recordar un número de teléfono, ni se preocupa por aprender muchas de las cosas que encuentra fácilmente en internet, advierte Jamie Paik.
Y el problema es que la tecnología puede fallar, e incluso Google no siempre contesta a todo y las personas, en general, están perdiendo destrezas para gestionar por su cuenta tareas hasta ahora habituales, añade la experta.
También el catedrático Hernández-Orallo alertó del “sedentarismo cerebral” que provoca la tecnología cuando la persona abandona el aprendizaje solo por comodidad, algo que por otro lado, es habitual en todo progreso, del mismo modo que el invento del lapicero o el bolígrafo en su día hicieron a la gente dejar de esforzarse por memorizar.
Con los sistemas de extensión cognitiva y los nuevos avances de la inteligencia artificial y el aprendizaje de las máquinas incluso a partir de nuestras emociones las capacidades tecnológicas seguirán aumentando.
A la realidad aumentada, realidad virtual, inteligencia artificial, aprendizaje automático, se suma ahora “la realidad tangible”, una nueva tecnología que permite incluso tocar lo que se muestra para sumergir más de lleno aún a la persona en las imágenes como si fueran reales, según los expertos.
Pese a los riesgos, todos reconocen las ventajas de la tecnología especialmente en la salud, en donde la enorme abundancia de datos de pacientes y enfermedades junto con las grandes capacidades de procesamiento de los ordenadores hoy en día permiten ya diagnosticar enfermedades y mejorar los tratamientos.
Cómo motivar a las personas para que retengan las destrezas antiguas” es una de las claves para avanzar tecnológicamente de forma saludable, y para que los responsables sanitarios, entre otros, sigan preguntando a los pacientes en la consulta sin limitarse a la tecnología y sepan manejar también su material físico en caso de fallos en los hospitales, asegura Davis.
Por su parte, Besold propone mejorar la interacción robot-humano para ganar destrezas humanas y evolucionar de la mano de la tecnología, incluso con retos como jugar al ajedrez contra el ordenador o cualquier otro. EFEfuturo
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