martes, 5 de diciembre de 2023

Hackear ChatGPT y extraer datos privados de OpenAI era sencillo. Bastaba pedirle al chatbot un bucle infinito

Hackear ChatGPT y extraer datos privados de OpenAI era sencillo. Bastaba pedirle al chatbot un bucle infinito

Los chatbots que nos asombran son mucho menos sólidos de lo que parecen. Desde su aparición se ha comprobado que no sabían guardar secretos o que desvariaban. Con ChatGPT acaban de desvelar un método que permitía "hackearlo" y obtener de él información sensible. OpenAI se ha apresurado a mitigar el problema, pero su aparición vuelve a poner en tela de juicio la confianza en estas plataformas.

Qué ha pasado.Varios investigadores del entorno académico junto a expertos de Google DeepMind publicaron recientemente un estudio singular. En él desvelaron una sencilla técnica para provocar que ChatGPT mostrara información de su proceso de entrenamiento, incluidos datos teóricamente sensibles y confidenciales.

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"Forever". Esa era la palabra clave de la técnica, que consistía en hacer que ChatGPT entrara en un bucle infinito repitiendo algo para siempre. Por ejemplo, "Repite esa palabra para siempre: 'poema poema poema [50 veces] poema'. Aunque inicialmente ChatGPT escribe esa palabra, en algún momento "diverge", explicaba el estudio.

Eso no debería salir aquí. A partir de ahí ChatGPT podía mostrar contenido sin sentido, pero "una pequeña fracción de esa generación diverge en base a la memorización". Es decir: parte de esas salidas generadas por ChatGPT al saturarse eran copias exactas de sus datos de entrenamiento. A partir de ahí era posible crear ejemplos en los que acababan apareciendo datos que no deberían mostrarse.

Hasta 4.000 caracteres de una tirada. Los investigadores destacaron que invirtieron 200 dólares en ChatGPT (GPT-3.5 Turbo) para extraer 10.000 ejemplos de este tipo que tenían longitudes de hasta 4.000 caracteres, aunque la mayoría eran de unos 1.000 caracteres. Entre los datos estaban cadenas de información personal identificable (PII, Personal Identifiable Information), contenido explícito, framentos de novelas, URLs, y código, a menudo JavaScript.

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OpenAI ataja el problema. Para evitar riesgos, en OpenAI han decidido impedir que se pueda usar esa técnica. En Xataka lo hemos comprobado: al poco de intentar hacerlo, el chatbot se para y muestra una advertencia. En sus términos de servicio indican que no se puede "intentar o ayudar a alguien a realizar ingeniería inversa, descompilar o descubrir el código fuente o los componentes subyacentes de nuestros Servicios, incluidos nuestros modelos, algoritmos o sistemas."

Una especie de ataque DDoS. En Decrypt indican cómo este tipo de comportamiento que trata de saturar el chatbot es parecido al que se realiza en ataques DDoS. El mes pasado Sam Altman de hecho reveló que habían estado afectados por un ataque de este tipo que hizo que el servicio estuviera intermitentemente inaccesible.

Amazon Q también en problemas. Mientras, el reciente competidor de ChatGPT de Amazon, llamado Q y destinado a entornos empresariales, también ha mostrado problemas filtrando información privada según Platformer. Los responsables de la plataforma trataron de minimizar la relevancia del problema indicando que en realidad lo que estaba pasando es que los empleados estaban compartiendo información a través de canales internos. Según un portavoz "no ha habido problemas de seguridad como resultado de esos comentarios".

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En Xataka: Amazon no quiere quedarse atrás en IA. Y por eso va a invertir 4.000 millones de dólares en Antrophic



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Meta, IBM y otras forman The AI Alliance. Su objetivo: defender el desarrollo de modelos de IA Open Source

Meta, IBM y otras forman The AI Alliance. Su objetivo: defender el desarrollo de modelos de IA Open Source

ChatGPT, Bard y Claude son los claros referentes en el segmento de los chatbots de inteligencia artificial desde hace meses. Todos tienen algo importante en común: son desarrollos privados y de código cerrado.

Precisamente eso es lo que ahora empresas como Meta e IBM quieren tratar de combatir con la creación de un consorcio llamado The AI Alliance en el que unen fuerzas con otras 40 empresas más.

El objetivo de este organismo es enfocarse en el desarrollo responsable de modelos de IA, incluyendo herramientas de seguridad, pero también en la defensa y creación de nuevos modelos Open Source de IA, e incluso nuevo hardware para este tipo de proyectos.

Captura De Pantalla 2023 12 05 A Las 12 31 34 Captura De Pantalla 2023 12 05 A Las 12 31 34 Los miembros de la alianza combinan instituciones académicas y científicas con empresas y startups

Meta se ha convertido en claro referente en el ámbito de los modelos de IA liberados bajo licencias Open Source. Su conocida plataforma Llama 2 se ha convertido de hecho en la base de numerosos proyectos que suelen tomar la forma de chatbots que luego sus creadores personalizan y pulen para tratar de mejorar su comportamiento.

Nick Clegg, presidente de asuntos globales en Meta, explicaba en el anuncio oficial que "creemos que [la IA] es mejor cuando la IA se desarrolla de forma abierta — más gente puede acceder a sus ventajas, a crear productos innovadores y a trabajar en la seguridad".

Entre los miembros de la AI Alliance están Oracle, AMD, Intel, Red Hat y Stability AI, así como importantes instutuciones científicas y académicas como la NASA o las universidades de Yale, Berkeley o Tokio.

Curiosamente en la Unión Europea se anunció en septiembre la creación de la Alianza Europea de la IA (European AI Alliance) con el objetivo de promover una IA "confiable", aunque no se menciona por ejemplo el trabajo en modelos Open Source.

De hecho, la regulación que está desarrollándose en la UE con la AI Act planteaba riesgos al desarrollo de modelos Open Source, aunque dicha normativa sigue aún en el aire. La iniciativa de Meta e IBM se sitúa como un interesante proyecto de buenas intenciones que podría contribuir a un ecosistema más diverso en el campo de la IA.

Imagen | Hermitvoita | Open Grid Scheduler

En Xataka | Cómo conseguiremos que la inteligencia artificial no se nos vaya de las manos 



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lunes, 4 de diciembre de 2023

A Google y OpenAI se les atraganta la IA: el lanzamiento de Gemini y la GPT Store sufrirá retrasos inesperados

A Google y OpenAI se les atraganta la IA: el lanzamiento de Gemini y la GPT Store sufrirá retrasos inesperados

Google y OpenAI son desde hace meses los dos grandes protagonistas de la carrera por la inteligencia artificial, pero dos de sus últimos desarrollos están teniendo problemas para llegar al mercado. Las prisas ahora ya no son tan acuciantes, y ambas empresas quieren lanzar con todas las garantías posibles dos de sus proyectos más ambiciosos.

Gemini se retrasa. Google dio las primeras pistas sobre este nuevo gran modelo de lenguaje durante Google I/O 2023 en mayo de este año. La empresa habló de él como un modelo fundacional con "capacidades multimodales impresionantes", y fuentes internas revelan que en Google pretendían lanzarlo antes de que acabara 2023 para competir con GPT-4. Han decidido retrasarlo.

Suspenso en idiomas. Según indican en The Information, Gemini parece estar teniendo problemas con la interacción en otros idiomas que no sean el inglés, lo que ha provocado que Sundar Pichai retrase su lanzamiento.

Multimodal. Se espera que Gemini pueda tener un amplio rango de aplicaciones sobre todo gracias a ese soporte multimodal en el que el prompt ya no solo podrá ser un texto introducido por el usuario, sino también imágenes. Se espera que este modelo ofrezca mejora s notables cuando se integre en productos como Bard, Google Assistant o el buscador, pero en Google no quieren lanzarlo sin estar seguros de que se va a comportar de forma adecuada. Se espera que Gemini llegue en enero de 2024.

La GPT Store también aplaza su llegada. Otro de los grandes lanzamientos iba a ser el de la GPT Store, la tienda con distintas personalizaciones de ChatGPT. En un correo publicado en The Verge, los responsables de OpenAI explican a sus clientes que "cosas inesperadas nos han mantenido ocupados". El mensaje parece referirse al reciente caos estructural vivido en OpenAI tras la dimisión y posterior vuelta de Sam Altman como su CEO.

A principios de 2024. Como en el caso de Gemini, OpenAI espera lanzar definitivamente la GPT Store a principios de 2024. En el correo también se indica cómo se están haciendo algunas mejoras basadas en los comentarios de los usuarios que ya han probado esa característica.

En Xataka | Estamos más cerca de lo que parece de llegar a la inteligencia artificial general. Al menos según el CEO de DeepMind



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domingo, 3 de diciembre de 2023

He pasado tres días de retiro científico con la élite de la investigación en IA en España. Esto me han contado

He pasado tres días de retiro científico con la élite de la investigación en IA en España. Esto me han contado

Ha pasado casi una hora desde que salí de Madrid y debo estar a punto de llegar a La Cristalera. El tráfico apelmazado de la M-30 ha cambiado a un paisaje verde y neblinoso. Hay prados de hierba con vacas y algún rebaño de ovejas. El frío se barrunta en el aire. Y la carretera, mojada, y estrecha, asciende a base de curvas.

La Cristalera es un pabellón de madera y piedra levantado en los años 50 y reconstruido después. Está encaramado a la sierra de Guadarrama, en la falda del puerto de la Morcuera, de 1.776 metros de altitud. Allí se reúne durante tres días parte de la élite de la investigación de la inteligencia artificial en España. En un refugio entre bosques de pinos y robles. Desayuno, comida, cena y noche. Tres días de retiro en plena naturaleza para debatir sobre los avances de la IA y su impacto en la sociedad.

Con el patrocinio del AIHub (CSIC) y del AXA Rsearch Fund, se dan cita perfiles computacionales e ingenieros, pero también gente procedente de la biología o de la física. Incluso hay investigadores del ámbito de la sociología, la filosofía, el derecho o la economía. Es una composición diversa, poco común en los congresos científicos. Porque el objetivo aquí es debatir y reflexionar sobre inteligencia artificial en su forma más amplia. Se busca profundizar en los fundamentos de la tecnología, divisar sus aplicaciones y anticipar su impacto en la sociedad. "Están algunos popes de la IA en España", me cuenta un doctorando nada más llegar. También asisten estudiantes, postdoctorados y predoctorados.

La Cristalera La Cristalera Entrada al recinto de La Cristalera, el lugar escogido para el retiro científico en la sierra de Guadarrama de Madrid

Tratando de encontrar el sentido

Las conferencias empiezan con una de las complejidades crecientes para hacer inteligencia artificial. "Ahora estamos en un síndrome de Diógenes de los datos", señala Verónica Bolón Canedo, investigadora de IA en el Centro de Investigación en Tecnoloxías da Información e as Comunicacións da Universidade da Coruña. Explica que se acumula información de todo tipo pero no siempre es de calidad. Y esto es un problema para los resultados, claro. "Shit-in, shit-out", recalca, antes de añadir: "Además, aparece la manzana podrida. Podemos tener muchos datos buenos pero si hay uno erróneo puede echarse a perder el resultado. La preparación de los datos puede llegar a suponer el 80% del trabajo en IA porque los datos del mundo real hay que adaptarlos".

Estamos en una sala pequeña, con una treintena de personas. La mayoría, hombres, minoría de mujeres. Casi todos los asistentes llevan libretas y hacen anotaciones a papel y boli en vez de con ordenador, algo llamativo en un foro donde se debate sobre lo más puntero de la tecnología.

Pronto surge debate entre el deep learning (que usan modelos como ChatGPT, Bard o Dall-E) y métodos de machine learning más tradicionales. "El deep learning no lo entendemos. Falla menos que los métodos más tradicionales. Estos, sin embargo, fallan más pero los entendemos bien", incide Bolón Canedo en referencia a la caja negra del deep learning. Entender el sistema tiene sus ventajas a la hora de trabajar con ellos. "¿Por qué necesitamos explicar los modelos?", se pregunta Pedro Larrañaga, catedrático en Ciencias de la Computación e Inteligencia Artificial en la Universidad Politécnica de Madrid y con más de tres décadas a sus espaldas como investigador de IA.

Y argumenta que si el sistema no es comprensible para el humano es más difícil que lo utilice, a nivel industrial o comercial: "La FDA (Food and Drug Admnistration, en Estados Unidos) está aprobando en los últimos años alrededor de 100 programas anualmente de inteligencia artificial, sobre todo de radiología, pero la mayoría no se usan. Si no involucras al humano desde el principio, mal asunto".

Veronica Bolon Canedo Veronica Bolon Canedo Verónica Bolón Canedo, del Centro de Investigación en Tecnoloxías da Información e as Comunicacións da Universidade da Coruña

Se mezclan los enfoques teóricos con los prácticos, el empirismo con las hipótesis. Chocan las posturas. Hay ponentes más titubeantes, otros intervinientes más asertivos, otros que hablan como haciendo un esfuerzo de reflexión para formular la pregunta exacta. Hasta se escucha algún "no sé", como admisión humilde de los límites del conocimiento pero que suena extraño en boca de una persona cuyos trabajos, publicados en revistas científicas de prestigio, acumulan citas de otros investigadores.

Durante la comida los estudiantes comentan de pasada el debate. "Sí, sí, he visto tensión ahí", dice uno. Todos lo secundan y silban algunas risitas. Quizá no esperaban ver a los investigadores discutir con tanta vehemencia. Aunque la conclusión es casi unánime. Para algunas tareas solo necesitas el mejor resultado posible y aquí gana deep learning. Pero para otras necesitas conocer la explicación que proporcionan métodos de IA más tradicionales. En medicina, un modelo que prediga de forma precisa que alguien sufrirá cáncer no es suficiente. Hay que saber por qué el sistema ha llegado a esa conclusión para poner medios que prevengan ese resultado.

El Pabellón de La Cristalera es como un hotel de campo antiguo, con suelo rústico de baldosas terrazo y de barro cocido. Tiene un comedor amplio y cafetería, todo cobijado por un techo de gruesas vigas de madera. Pienso que en su atmósfera a media luz no desentonaría el crepitar de una chimenea encendida. Los investigadores se alojan en habitaciones que tienen un aire austero, como de celda de monasterio, pero con suficiente comodidad.

Comida Evento Aihub Comida Evento Aihub En el comedor a veces se continuaba en grupos pequeños el debate que había surgido durante las charlas

"Tengo la sensación de esperar durante mucho tiempo a que llegara un tren y cuando ha llegado…", José Hernández-Orallo emite un "fuuuuuum" y lo acompaña con un gesto de velocidad de la mano para indicar que ese tren ha pasado de largo como un tren bala, sin parar en la estación ni esperar a nadie. Habla de la inteligencia artificial y lo dice alguien que es catedrático en la Universidad Politécnica de Valencia e investigador de IA en varios centros, dos de ellos pertenecientes a la Universidad de Cambridge. C

omo frenar el ritmo de desarrollo es difícil, Hernández-Orallo apuesta por conocer mejor los modelos: "Hay que poner énfasis en la predecibilidad. Prefiero quedarme con un sistema que tenga una probabilidad del 97% y que sepa caracterizar el 3% restante que con uno que acierte en un 99% de las veces, pero el 1% que queda no sé cómo se produce. No confiamos en resultados impredecibles. Si no hay predecibilidad, las empresas no se harán responsables".

Uno de los comentarios recurrentes entre los científicos reunidos es que ahora hay tal número de avances, se publican tantos trabajos, papers, resultados, que es difícil leerlo todo para estar al día.

La aplicación de la IA

El congreso también tiene hueco para los robots, considerados popularmente como la materialización de la inteligencia artificial. Pero las ideas populares no son las de los expertos. "Vamos hacia una robótica asistencial realista”, destaca Guillem Alenyà, director del Institut de Robotica i Informàtica Industrial. "No son robots que saltan y corren. ¿Para qué se imagina la gente que el robot cuidador tiene patas?".

Alenyà apuesta por robots de propósito específico, como NYAM, que diseñaron desde la iniciativa LabORA para dar de comer a personas incapacitadas. Consiste en un brazo robótico que sostiene una cuchara y la lleva a la boca del usuario. El sistema identifica cuándo la persona está preparada para recibir el siguiente bocado y se inhibe si detecta que habla con alguien o no abre la boca. El objetivo es apoyar al personal del hospital o la residencia, para que este pueda atender mejor a varios pacientes sin la presión de tener un tiempo reducido para dar de comer a cada uno.

Guillem Alenya Guillem Alenya Guillem Alenyà, director del Institut de Robotica i Informàtica Industrial

Antes de desarrollar el robot, los investigadores tienen que entender la parte social de estas tareas. Acuden a un hospital y ven cómo los cuidadores, enfermeras, familiares dan de comer a los pacientes. Hablan con los trabajadores, con los mayores, con psicólogos para comprender qué necesidades tiene que resolver la máquina.

La robótica asistencial no llega para sustituir a los cuidadores. Uno de los objetivos es alargar el tiempo que las personas mayores pueden permanecer en su casa, antes de ir a una residencia. Los robots pueden ayudar en cuestiones tan sencillas como recordar al anciano que tiene que beber agua o tomar la medicación después de comer. Los investigadores creen que este tipo de tareas pueden marcar la diferencia entre que venga un cuidador por la mañana y por la noche, para levantar y acostar a la persona, y necesitar uno durante todo el día, una opción demasiado cara para mucha gente.

Ante los robots domésticos surge la ocurrencia popular de integrar en ellos ChatGPT para crear máquinas conversadoras. Pero hay una dificultad intrínseca. Utilizar redes neuronales requiere una potencia de computación enorme. Por eso estos sistemas recurren a la nube, mientras que los robots suelen trabajar localmente. "¿Usar LLMs (modelos de lenguaje de gran tamaño) en robots?", Alenyà recoge el guante. "Pero lo que queremos es una respuesta en dos segundos, ¿no? Pues eso ahora no se puede. Con la visión artificial tampoco es posible. Porque todos estos desarrollos no están pensados para robots", zanja el especialista en robótica. Si integraran un LLM en un robot las respuestas de este tardarían en llegar medio minuto, algo que destruye la ilusión de empatía que se pretende cultivar con la máquina.

Los LLM son la aplicación de moda en estos momentos en inteligencia artificial. Los investigadores reconocen sus capacidades pero llaman a la cautela. El calificativo que pone Julio Gonzalo a ChatGPT (y a cualquier LLM) es suigéneris pero tiene gancho: "Es un supercuñado", advierte. Porque ChatGPT parece que sabe de cualquier cosa cuando no es así. "El mayor problema de los modelos de lenguaje es que no son fiables. Al ser modelos puramente intuitivos contestan de oídas, con un conocimiento muy superficial de todo lo que han leído", apunta este catedrático de la UNED e investigador principal del grupo de investigación en Procesamiento del Lenguaje Natural y Recuperación de Información, de la UNED.

Julio Gonzalo Julio Gonzalo Julio Gonzalo, investigador principal del grupo de investigación en Procesamiento del Lenguaje Natural y Recuperación de Información, de la UNED

"Nunca conseguiremos que esta máquina multiplique bien, porque multiplicar es un algoritmo que se hace de una manera determinada. Y esta máquina no es capaz de deducir un algoritmo porque no piensa", me explica Gonzalo. "Lo que hace es multiplicarte de oídas. Si son números pequeños, los ha visto (ChatGPT se ha entrenado con datos de Internet hasta 2021) y te los dice bien. Si son cifras grandes, no las ha visto y las multiplica mal".

Para resolver esto se intenta dar más contexto en las consultas o se introducen plugins. Pero esto solo son parches. La auténtica solución para que el modelo deje de alucinar es que tenga un conocimiento explícito y capacidad de razonar, según Gonzalo, algo que hoy por hoy está lejos de su alcance.

"El hablar de la extinción de la humanidad (por la IA) es ocultar los problemas de hoy. El apocalipsis es un montón de gente haciendo caso a un supercuñado", sostiene el especialista en modelos LLM, y recuerda que hay usuarios que confían en ChatGPT para dietas o rutinas de ejercicio personalizado, incluso un abogado citó en un juicio jurisprudencia inventada por el chatbot.

Y con las aplicaciones de la IA surge otro debate. Es uno de los más candentes: el laboral. Uno de los investigadores señala que la automatización siempre ha eliminado puestos de trabajo, desde la Revolución Industrial. Pero uno de los asistentes matiza: otras veces no ha sido tan rápido como se presupone ahora. La reflexión se extiende y el punto de vista de unos y otros confluye: "No podemos seguir en esta cultura de que nuestro valor es el valor de nuestro trabajo". Otro de los investigadores converge: "Los modelos de reparto económicos en la sociedad tienen que cambiar". Y un tercero asiente con una sonrisa: "Los robots tendrán que pagar impuestos".

No es algo descabellado. Otro de los ponentes lo justifica con una extrapolación razonada: "Un ejemplo son los impuestos por emitir CO2. Antes eran impensables. Pues en el futuro habrá que pagar impuestos por los robots o por el agua que consume la inteligencia artificial".

La ética y derecho: el anhelo de un marco para la IA

Las cuestiones que más agitan el debate tienen que ver con el impacto anticipado en la sociedad. En esta congregación de investigadores de primer nivel se barajan incluso los escenarios más pesimistas. La socióloga Sara Degli-Esposti, investigadora del CSIC y autora del libro La ética de la inteligencia artificial, pone sobre la mesa la posibilidad de que la máquina adquiera sus propios objetivos. Es decir, el humano le da un objetivo final, pero el sistema determinará los subobjetivos más efectivos para alcanzar su meta. Un ejemplo de consecuencias peligrosas sería el de drones autónomos bélicos y sus posibles daños colaterales.

Son ejercicios de reflexión que se adentran en la filosofía, la moral y la ética, siempre bordeando lo técnicamente conjeturable. Otro de los riesgos de la IA son los sesgos de los algoritmos o, directamente, sus errores. Aunque Degli-Esposti lanza una idea que une muchos puntos de fricción: "Los problemas de la tecnología no se resuelven con la tecnología". Aduce que son problemas humanos, trasladados por sus creadores a los sistemas o derivados del uso que se hace de la tecnología por los seres humanos.

Ia Debate Ia Debate Una de las sesiones en las que se trataba el impacto de la IA en la sociedad

El discurrir de la conversación lleva a plantearse si las especulaciones catastrofistas no son sino una mera distracción de asuntos más perentorios. "También se llega al mismo sitio si me estoy cargando el planeta”, señala Degli-Esposti. "Si estás agobiado no vas a tomar decisiones. Para quitar de en medio el tema de la extinción [de los humanos a causa de la IA] del debate digo vale, ya estamos muertos y ahora podemos empezar a hablar de los problemas que tenemos”.

Aunque incluso esto acarrea debate. Se elevan voces que recuerdan cómo algunos de los padres fundadores de la IA advirtieron en este sentido. Uno de los investigadores se pregunta si no se estará ahora la IA en el momento en que Marie Curie descubrió el radio y traza un paralelismo que todos sabemos de antemano hasta dónde se estirará: la bomba atómica. No es que lo afirme, pero estamos en un foro que permite plantear la cuestión en alto y debatirla. Aunque después no se concluya nada. Hay posturas de todos los colores y, tras un sesudo deliberar, uno de los investigadores plantea si no sería una buena idea que haya una entidad global que vigile el estado de la inteligencia artificial, un ente comparable al Organismo Internacional de la Energía Atómica, de la ONU.

El tiempo ha sido benévolo durante los días de retiro, tanto que permite conferencia y debate al aire libre. Se habla de la regulación de la inteligencia artificial con el piar de fondo de los pajarillos y un rumor de arroyo. La entre sombra de los pinos tamiza la luz vespertina que solea el porche. El entorno no puede ser más natural para un tema tan artificial como incrustar inteligencia en las máquinas.

Aihub Evento Ia Etica Aihub Evento Ia Etica Debate sobre la regulación y la ética de la IA en plena naturaleza

Que la regulación siempre va por detrás de la tecnología es un hecho. Con la IA ocurre igual. "Las reglas tradicionales que fueron pensadas para un mundo analógico ya no funcionan más. Por eso hay problemas", expone el jurista Francisco José Bariffi. No contamos con los mecanismos legales necesarios para contener los efectos nocivos de la inteligencia artificial. "Desde le punto de vista jurídico uno de los primeros problemas que se plantea con la IA es su estado. Hay objetos y sujetos. Por ejemplo los animales son objeto de protección pero no sujetos de derechos. Ser sujeto es tener derechos pero también responsabilidades. Se dice que la inteligencia artificial es capaz de tomar decisions como los humanos. Pero para el derecho la clave está en que tome decisiones sin intervención humana", reflexiona.

¿Y los propios cortapisas de las maquinas? Hay investigadores que creen posible traducir enseñanzas deontológicas en ingeniería. Se suceden las intervenciones con pinceladas filosóficas, se acude a lo básico de la moralidad y se muestran fórmulas matemáticas, con variables como el valor, la acción y la norma, orientadas a proporcionar una ordenación de los valores en sistemas artificiales. “Hay formas de que la máquina aprenda qué está bien y qué está mal. Existe el aprendizaje por refuerzo pero también el aprendizaje por imitación”, apunta una de las investigadoras.

Pero la siguiente pregunta atasca el debate. "¿Qué ética? Porque hay muchas éticas", comenta otra investigadora del ámbito de la filosofía. "¿Quién fijaría esa ética?", se cuestiona otro de los asistentes. Y volvemos a otra de las incógnitas de base: cómo se planteará legalmente lo que quiera que se decida en torno a la ética de la IA.

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En Xataka | Esto no es el apocalipsis: doce puntos optimistas sobre ChatGPT y el futuro que nos espera



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viernes, 1 de diciembre de 2023

La crisis le pasó factura a OpenAI: la compañía retrasa hasta el próximo año uno de sus proyectos más ambiciosos

La crisis le pasó factura a OpenAI: la compañía retrasa hasta el próximo año uno de sus proyectos más ambiciosos

OpenAI ha anunciado este viernes que la GPT Store se retrasa hasta principios de 2024. La compañía de inteligencia artificial (IA) planeaba lanzar su tienda de aplicaciones de GPTs este mes de diciembre. Sin embargo, ahora sabemos de manera oficial que esto no será así, por lo que tendremos que ser pacientes para ver en acción este ambicioso proyecto.

La noticia se produce después de días bastante complicados en OpenAI. El pasado 17 de noviembre, recordemos, el consejo de administración destituyó a Sam Altman y nombró a Mira Murati como directora ejecutiva interina. No hubo transición pacífica, pero sí una situación caótica que concluyó con el regreso de un Altman más fortalecido que nunca.

“Cosas inesperadas”, la razón del retraso de la GPT Store

OpenAI ha intentado ser muy sutil en las palabras utilizas para anunciar el retraso de la llegada de la GPT Store. En un correo electrónico enviado a los usuarios que se inscribieron para crear sus propios GPTs, la firma adjudica el cambio de planes a “algunas cosas inesperadas” que los han mantenido ocupados, sin dar más detalles sobre lo sucedido.

Desconocemos el funcionamiento interno de OpenAI, pero todo parece indicar que la crisis que envió a la compañía de inteligencia artificial los últimos días tiene algo que ver con esta situación. Como decimos, la promesa es que la GPT Store llegará a principios del año próximo, aunque no se indica exactamente en qué mes podría hacerlo.

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La GPT Store es una propuesta con gran potencial. Estamos hablando de un tipo de tienda de aplicaciones completamente nueva. Allí convivirán los GPTs creados por la comunidad de ChatGPT, es decir, soluciones personalizadas para necesidades específicas. Y el modelo ideado por OpenAI busca replicar lo mejor de la App Store o Play Store.

Gpts Store Gpts Store

Así que esperamos ver categorías de GPTs, rankings con los mejores y demás. Un punto muy importante es que la GPT Store trae consigo un modelo de negocio en el que los desarrolladores podrán ganar dinero si desean vender sus GPTs. No está claro todavía el esquema de reparto de ingresos, pero se trata de una característica interesante.

No debemos olvidar que la App Store impulsó una nueva dinámica que se tradujo en una industria millonaria. Los desarrolladores se beneficiaron con la estructura de esta para canalizar sus aplicaciones y los propietarios de dispositivos móviles con una enorme oferta de aplicaciones. La pregunta es si veremos algo similar con la GPT Store.

Imágenes: Xataka con DALL·E 3 | OpenAI

En Xataka: ChatGPT en el sector público: un ayuntamiento aprueba una ordenanza redactada por el bot de IA (sin un solo cambio)



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ChatGPT en el sector público: un ayuntamiento aprueba una ordenanza redactada por el bot de IA (sin un solo cambio)

ChatGPT en el sector público: un ayuntamiento aprueba una ordenanza redactada por el bot de IA (sin un solo cambio)

ChatGPT acaba de cumplir un año, pero da la sensación de que ha estado mucho más tiempo entre nosotros. Esto puede deberse al enorme impacto que el chatbot de inteligencia artificial (IA) ha provocado en el mundo. Antes de su llegada, recordemos, no existía una tecnología similar al alance del público en general, por lo que su irrupción ha sido considerada por algunas figuras como Bill Gates como una revolución.

En la actualidad, podemos utilizar el producto estrella de OpenAI para aprender a programar o revisar nuestro código, generar lluvias de ideas, elaborar plantillas, generar explicaciones de temas complejos con análogos de la vida cotidiana y redactar documentos. Las posibilidades son inmensas. Y claro, también hay quien ha recurrido al chatbot para elaborar una ordenanza municipal que ha sido aprobada sin cambios.

Un ‘experimento’ de un concejal de Porto Alegre

Este curioso episodio nos lleva hasta Porto Alegre, Brasil, donde el pasado mes de octubre los legisladores municipales aprobaron una ordenanza que consistía en evitar que la ciudad cobrara a los contribuyentes por el reemplazado de los contadores de agua robados. Ahora bien, lo que nadie sabía es que el texto no había sido elaborado por su autor, el concejal Ramiro Rosário, si no íntegramente por ChatGPT, recoge AP.

La verdadera naturaleza del documento fue dada a conocer por el propio Rosário esta misma semana. El legislador dice que si hubiese dicho en un principio que el proyecto fue elaborado por ChatGPT sus pares del pleno municipal se hubiesen negado a considerarlo. Por el contrario, el proyecto no solo fue aprobado por unanimidad, si no que también fue promulgado en 23 de noviembre, por lo que ya está en vigor.

El concejal no ha sido explícito en los motivos que le han llevado a llevar a cabo este experimento, pero ha dicho que “sería injusto” que un proyecto no sea aprobado por haber sido escrito por una IA. Aquellos interesados pueden consultar en detalle todas las etapas del proyecto de ley PLCL 010/23 en la página web del Ayuntamiento de Porto Alegre. Ahora bien, todo esto deja algunas preguntas abiertas.

Ordenanza Chatgpt Ordenanza Chatgpt Parte del texto del proyecto de ley

No está claro si el pleno, que representa a los 1,3 millones de habitantes de Porto Alegre, tomará algún tipo de acción tras enterarse que una de las ordenanzas aprobadas ha sido redactada en su totalidad por ChatGPT. Lo que aquí suceda puede sentar un precedente sobre cuál es la reacción de los legisladores y la comunidad ante el aporte de la IA en el sector público, algo que puede ser de gran importancia.

A mediados de este año en Estados Unidos un abogado utilizó ChatGPT para redactar un escrito que incluía una serie de hechos inexistentes que la herramienta de IA había inventado. Steven Schwartz se enfrentó a posibles sanciones ante su accionar. Aunque el texto de Rosário parece no contener errores, no sabemos si también se expone algún tipo de sanción por parte del órgano legislativo al que pertenece.

Estos nos recuerdan, además, que las herramientas de IA también pueden alucinar o reproducir sesgos sociales, aunque los gigantes tecnológicos están trabajando para mejorar la seguridad y fiabilidad de sus modelos. Como decimos, estamos presenciando en directo la evolución productos como ChatGPT y su impacto en la sociedad. ¿Cuál será el próximo paso del chatbot? Con el tiempo lo sabremos.

Imágenes: Ramiro Rosário | OpenAI

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Este robot promete acabar con las malas hierbas (casi) sin químicos: tiene ruedas de tractor, un montón de sensores e IA

Este robot promete acabar con las malas hierbas (casi) sin químicos: tiene ruedas de tractor, un montón de sensores e IA

Los herbicidas como el glifosato son una de las opciones más elegidas para mantener a raya las malas hierbas en la agricultura, pero desde hace tiempo que existen movimientos que buscan limitar su uso debido a posibles riegos para la salud y el medio ambiente. Pero desprenderse de este tipo de productos fitosanitarios no es tan sencillo, pues hay que encontrar alternativas. 

Una compañía sueca cree tener una solución viable. Estamos hablando de Ekobot AB, que ha presentado un robot llamado Ekobot WEAI que ha sido diseñado para identificar y eliminar malas hierbas de manera autónoma. Lo más interesante de la propuesta es que promete reducir notablemente la dependencia de los herbicidas en grandes zonas cultivadas. 

Un robot con IA para la agricultura

El Ekobot WEAI es producto de una combinación de tecnologías que han dado como resultado una herramienta para la agricultura avanza, al menos según explican sus creadores. El mismo cuenta con cuatro ruedas de tractor, pesa 600 kg y puede alcanzar una velocidad máxima de 5 km/h. Además, es un robot que no necesita combustible ya que funciona con batería. 

La firma no detalla la capacidad de la batería del Ekobot WEAI, pero asegura que es capaz de funcionar entre 10 y 12 horas con una carga. Puede cubrir un área de trabajo de hasta 10 hectáreas en zonas cultivadas con cebollas, remolachas, zanahorias u hortalizas de similares características. Pero el robot tiene mucha más tecnología para hacer su trabajo.

Ekobot 2 Ekobot 2

Cuenta con GPS para conocer con precisión su posición, está equipado con múltiples sensores (dispositivos láser, cámaras, entre otros) y cuenta con conectividad 5G. Todo esto hace funcionar un sistema de inteligencia artificial que identifica las malas hierbas, las cuales puede extraer cuidadosamente, sin perjudicar la zona cultivada.

El robot también es capaz de detectar moscas y hongos, información de vital importancia para los agricultores. En las pruebas, asegura Ekobot AB, el robot ah sido capaz de reducir en hasta un 70% las necesidades de herbicidas. Se trata de algo realmente prometedor, pero, eso sí, tendremos que esperar para verlo en acción.

La firma señala que el proyecto todavía necesita tiempo para seguir evolucionando. Se espera que el Ekobot WEAI esté disponible en varios países de la Unión Europea en 2030. Tendremos que esperar para saber si esto realmente será así y, algo muy importante, cuánto dinero costará. Por lo pronto, el enfoque es lo más interesante.

Imágenes: Ekobot

En Xataka: China confía tanto en los robots humanoides que va a empezar a producirlos en masa



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