sábado, 18 de agosto de 2018

Fembots: los estereotipos femeninos marcan la tecnología

Piensen en robots en el cine o en las series. Seguramente su imaginario les lleve hasta un fornido Arnold Schwarzenegger en «Terminator» o al ciborg-policía «Robocop». Como ejemplos más actuales, tenemos a los moradores de la serie «Westworld», toda una sociedad de androides creados para dar rienda suelta a los instintos más bajos del hombre, desde perversiones sexuales a la violencia extrema. Ahora busquen entre todos estos referentes robots con aspecto femenino. Continuando con la moderna serie de HBO, el papel de la «fembot» se limita a damiselas en apuros o prostitutas. Lo mismo que ocurre en películas consideradas «de culto» como «Blade Runner», donde sus protagonistas femeninas son o bien modelos «de placer» y entrenados para la prostitución; o secretarias que se ven envueltas en una guerra que les queda muy grande y para la que necesitan ser salvadas. En la actualidad, este patrón servil de la mujer que se refleja en las películas ha traspasado la pantalla: los asistentes virtuales tienen nombres y voces femeninas, como Alexa o Siri; triunfan en internet modelos digitales como Shudu, que acumula 130.000 seguidores en Instagram y es parte de una agencia que solo trabaja con maniquíes que existen únicamente en el plano online; o el negocio de las muñecas sexuales a las que se las puede dar diferentes personalidades y que cuentan con inteligencia artificial para responder a los estímulos como si fueran mujeres reales (con la «ventaja» que no lo son y el terreno de la legalidad es mucho más difuso). Caras y voces bonitas «No es el cine o la tecnología los que cosifican, sino la sociedad. Y lo hace a través de la concepción androgénica que construye lo que cada cual debe ser», explica Isabel Tajahuerce, profesora de Comunicación y Género de Universidad Complutense de Madrid y directora del Seminario de Investigación sobre biotecnología, bioética, robótica y simulaciones, donde se abordan este tipo de cuestiones desde una perspectiva de género y de la comunicación. Continuando con el ejercicio imaginativo, Tajahuerce propone pensar acerca de robots que se utilizan en el rescate de personas, por ejemplo. «A estos no hace falta ponerles una cara bonita o una voz agradable, y encima se les presuponen unos rasgos varoniles», señala. «A estos no hace falta ponerles una cara bonita o una voz agradable, y encima se les presuponen unos rasgos varoniles» Por el contrario, algunas máquinas de tabaco nos dan las gracias por nuestra compra con voz melosa y femenina; o incluso Sophia, el robot humanoide más avanzado del mundo, responde de forma dulce y su cara está dentro del canon que la sociedad actual reconoce como atractivo para una mujer. ¿Cuál es el motivo de que esto ocurra? Que hay que ponerle cara al papel de servilismo que ese robot va a desempeñar, según la experta. «Se establece una imagen para el rol que no es necesaria en los robots de rescate, porque no están construidos para eso», incide alegando que, a pesar de todo, la mayoría de las veces se cae en esta «“cosificación» de la mujer, incluso la robótica, «por desconocimiento, no por intencionalidad. Y eso es muy peligroso». Sin embargo, para Tajahuerce, la tecnología no es el nuevo yugo esclavizador de la mujer. De hecho, es al contrario. «Imagina lo que era para una madre con seis hijos tener que lavar la ropa de toda la familia. La lavadora para las mujeres significó la salvación. Las máquinas no son malas y me da miedo esa visión catastrofista del futuro», sentencia. Visión de futuro Volviendo al plano cinematográfico, las creaciones audiovisuales devuelven imágenes de mañanas apocalípticos en los que la tecnología ha deshumanizado al hombre y ha convertido a la mujer en un objeto que se muestra en futuristas lupanares, precisamente como los de «“Blade Runner». «¿Por qué tiene que ser irremediablemente una visión desastrosa y profundamente machista?», se pregunta la experta, quien cree que la educación, a nivel de universidades que crean a futuros maestros, así como la responsabilidad de los medios de comunicación, es la clave. «Todo depende de que haya una formación con perspectiva de género, que hasta ahora no se ha dado, y que se aplique a todos los niveles: desde la universidad a los estudios sobre aplicaciones de inteligencia artificial». Y quizá así los robots pierdan una sexualización que solo el ser humano percibe. Mujeres que quieren ser robots Aparte de robots que tienen rasgos de «mujeres perfectas», las mujeres reales también están abrazando la tecnología como forma de llegar a la excelencia, sobre todo física. Muchas chicas sueñan con ser «influencers» a pesar de que algunas de estas nuevas «gurús» adolescentes que retransmiten su día a día en internet y redes sociales han alertado sobre la mentira que encierran sus idílicas imágenes. Miles de instantáneas con el móvil último modelo y cámara dual, retoques digitales que hacen cuellos kilométricos, pieles perfectas y piernas que solo salen en dibujos animados son algunas cuestiones con las que conviven de forma regular y gracias a las cuales ganan seguidores y dinero a partes iguales. Su máximo exponente: Kylie Jenner, quien tiene en su haber un imperio de 900 millones de dólares según recoge Forbes en su último número. Como los robots, con pose estática estudiada hasta el milímetro, ella y millones de usuarios de las redes sociales posan delante de espejos con la cabeza ladeada, los labios entreabiertos y una postura que difícilmente se aprecia en chicas de la calle. A no ser que estén delante de su teléfono móvil, claro.

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lunes, 13 de agosto de 2018

«La IA permitirá a los robots Roomba “entender” nuestros hogares en no más de diez años», Christian Cerda, COO de iRobot

Irobotap

«Nuestro objetivo es tener el robot aspirador perfecto, que es aquel del que no te tienes que ocupar». Estas palabras de Colin Angle, cofundador de iRobot y presidente ejecutivo de la compañía, son toda una declaración de intenciones. Las pronunció durante la conversación que tuvimos con él a finales de mayo en Madrid y sintetizan muy bien el objetivo al que aspira iRobot: conseguir que nos olvidemos tanto de limpiar los suelos de nuestra casa como del dispositivo que se encarga de hacerlo.

Nuestros análisis de los robots aspiradores de iRobot, y también de los de algunos de sus competidores, nos han demostrado que la experiencia que nos ofrecen actualmente los modelos más sofisticados es muy satisfactoria, pero aún estamos lejos de esa autonomía total que tiene en mente Colin Angle. Lo interesante es saber si la tecnología ya nos permite rozar con la punta de los dedos este propósito, o si, por el contrario, aún tendremos que esperar mucho más para tener esos robots aspiradores tan atractivos en nuestras casas.

La tecnología que hace posible que un robot aspirador Roomba cumpla su cometido combina inteligencia artificial, robótica, ingeniería electromecánica e ingeniería del software

Colinangle

Encontrar la respuesta a esta pregunta no es nada fácil porque la tecnología que hace posible que un robot aspirador Roomba cumpla su cometido combina inteligencia artificial (IA), robótica, ingeniería electromecánica e ingeniería del software. Es sorprendente que un electrodoméstico tan pequeño aglutine tanta innovación. En cualquier caso, es evidente que las personas que pueden ayudarnos a averiguar qué nos ofrecerán los robots aspiradores en el futuro son, precisamente, las que los están diseñando actualmente y mejor conocen sus limitaciones.

Así que dicho y hecho. Hicimos nuestra maleta y nos preparamos para encontrarnos una vez más con Colin Angle y sus colaboradores, pero esta vez en su terreno: en las oficinas centrales que la compañía tiene en Bedford, una apacible localidad situada a media hora en coche del centro de Boston, en Massachusetts (Estados Unidos). Y a solo «un tiro de piedra» del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), la prestigiosa universidad en cuyo laboratorio de inteligencia artificial y robótica se formó Angle.

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Nuestras casas son un campo de batalla inhóspito para los robots

Además de con Colin Angle, durante mi visita a la sede de iRobot tuve la oportunidad de hablar con tres de las personas con mayor peso dentro de esta compañía por su responsabilidad, bien en las fases de diseño e ingeniería, bien en la confección de la estrategia comercial de la empresa. Una de ellas es Christian Cerda, que ejerce como Director de Operaciones, y que, por tanto, tiene responsabilidad en las áreas de cadena de suministro, fabricación, gestión de producto, ventas y estrategia comercial.

Christiancerda

También conocí a Chris Jones, un experto en robótica e inteligencia artificial que tiene el cargo de Vicepresidente de Tecnología, y que, por tanto, elabora la planificación y la estrategia a largo plazo de la tecnología en iRobot. Y, por último, pude hablar con Hooman Shahidi, que ejerce como Director Senior de Gestión de Producto con responsabilidad en las áreas de innovación, desarrollo de producto, hojas de ruta y estrategia regional.

El auténtico corazón de los robots aspiradores, y uno de los componentes más complejos de estos dispositivos, es su software. Este elemento aglutina los algoritmos de inteligencia artificial que permiten al robot interpretar la información recogida por los sensores para tomar las decisiones apropiadas y controlar tanto sus acciones como su movimiento. Pero si los sensores no son capaces de recoger del entorno la suficiente cantidad de información, la inteligencia artificial difícilmente podrá llevar a cabo su función con éxito.

El auténtico corazón de los robots aspiradores, y uno de los componentes más complejos de estos dispositivos, es su software, que incorpora los algoritmos de IA

Curiosamente, en esta área iRobot ha tomado un camino diferente al que siguen la mayor parte sus competidores. El principal sensor de navegación de su modelo más sofisticado actualmente, el Roomba 980, es la cámara alojada en la parte superior del robot, mientras que otras marcas confían esta función a sensores ultrasónicos y láser. Christian Cerda me confirmó un dato muy interesante acerca de esta cámara durante nuestra conversación: físicamente es la misma que utilizan algunos smartphones (a lo largo del artículo veremos que este no es el único punto en común entre los robots aspiradores y los teléfonos móviles).

Chrisjones

Desde el punto de vista del reconocimiento del entorno es muy interesante saber por qué los ingenieros de iRobot se han decantado por utilizar la cámara como sensor principal, por lo que fue uno de los temas que abordé durante mi charla con Chris Jones. Este ingeniero, que, como hemos visto, es el responsable de innovación tecnológica, me aseguró que la cámara les permite recuperar mucha más información del entorno en el que el robot aspirador lleva a cabo su función que otros sensores, como los láser. Pero para hacerlo posible es necesario desarrollar un software de inteligencia artificial que sea capaz de analizar las imágenes recogidas por la cámara con mucha precisión.

Christian Cerda y Chris Jones hicieron hincapié durante nuestra conversación en el importante esfuerzo que es necesario hacer en tecnología de reconocimiento de imágenes para que la cámara pueda actuar como sensor de navegación principal. Al fin y al cabo en modelos como el Roomba 980 ejerce la misma función que nuestros ojos. Aun así, la cantidad de obstáculos presentes en nuestros hogares es tan elevada que un solo sensor, por ambicioso y complejo que sea, no basta para garantizar que el robot aspirador lleve a cabo con éxito su cometido.

Hoomanshahidi

Por esta razón, los modelos de iRobot también tienen sensores mecánicos de presión que les ayudan a percibir el contacto con objetos y paredes; sensores infrarrojos que les permiten medir la distancia que los separa de un obstáculo; un sensor óptico que facilita la comunicación con la base de carga y contribuye a que el robot puede regresar a esta una vez que ha concluido su trabajo; un sensor óptico de digitalización muy similar a los que incorporan los ratones de nuestros ordenadores para analizar con mucha precisión el movimiento del robot tomando como referencia el suelo, y, por último, sensores luminosos que los ayudan a percibir los escalones y los desniveles.

La información recogida por esta amplia dotación de sensores es procesada e interpretada por los algoritmos de inteligencia artificial, que no solo deben ser capaces de tomar las decisiones adecuadas para que el robot lleve a cabo la limpieza del suelo con eficacia; también deben «entender» el entorno para evitar que se produzcan accidentes que puedan dañar al robot, como, por ejemplo, que se precipite por las escaleras, y minimizar la probabilidad de que se originen atascos que impidan que la limpieza finalice con éxito.

Este es el reto de la IA de Roomba: «entender» mejor nuestras casas

Todos los portavoces de iRobot con los que pude hablar reconocieron con honestidad que la inteligencia artificial que han implementado en sus productos hasta ahora tiene un margen de mejora importante por delante. Cada generación ha superado con claridad a su predecesora en este ámbito, y esta tendencia seguirá vigente en el futuro. Actualmente estoy probando el modelo Roomba 980, que por el momento es el más sofisticado de la marca (pronto podréis leer el análisis en Xataka), y, aunque su comportamiento global es muy satisfactorio porque la mayor parte de las veces termina su tarea y regresa con éxito a la base, en ocasiones fracasa por su incapacidad de actuar frente a algunos obstáculos del entorno.

La IA tiene un margen de mejora importante, lo que explica que cada generación de robots supere con claridad a su predecesora

En una ocasión Paquito, que es como llamo al Roomba que estoy probando (os sorprendería conocer los nombres cariñosos que buena parte de los usuarios da a su robot aspirador según iRobot), se metió entre las patas de una silla de despacho con ruedas. La distancia entre cada una de las patas era la suficiente para que cupiese, pero, una vez debajo de la silla, el algoritmo de inteligencia artificial no consiguió identificar la forma en que el robot podía escapar de esa trampa improvisada. Así que, después de intentar salir de allí durante varios minutos de forma infructuosa, recibí en mi smartphone una llamada de auxilio: Paquito se había quedado atascado.

Trayectoria

Otra circunstancia con la que también me he encontrado durante mis pruebas, y que ha impedido al robot aspirador completar correctamente su tarea, consiste en que la puerta de alguna de las habitaciones se ha cerrado, a pesar de haberla dejado inicialmente completamente abierta, porque el robot la ha empujado. Cuando sucede esto se queda encerrado en el interior de la habitación, y, al no poder regresar a la base, emite un mensaje de error y la limpieza se detiene.

Las dos circunstancias que acabo de describir reflejan lo importante que es para el robot aspirador «entender» el espacio en el que lleva a cabo su función. Y, al mismo tiempo, avalan la existencia de ese margen de mejora del que me hablaron los responsables de iRobot. Aun así, durante mis pruebas estos errores se produjeron en un 15% de las ocasiones, por lo que en el 85% de los procesos de limpieza restantes el robot consiguió terminar la tarea y regresar a la base con éxito. El balance global es, como podéis ver, positivo.

Para el robot aspirador es crucial «entender» con la máxima precisión posible el espacio que está limpiando, de ahí la importancia de mejorar la inteligencia artificial

Esta frase de Christian Cerda apunta con claridad en qué están trabajando actualmente para que sus próximas generaciones de productos sean más eficaces: «A medida que vayamos incrementando la capacidad de procesamiento del robot y su memoria, así como desarrollando su inteligencia artificial, podrá entender mejor el espacio que está limpiando». Cerda y Jones me confirmaron que en el futuro sus robots serán capaces de reconocer los electrodomésticos, de identificar a las personas que se encuentran en la casa y su movimiento, y de discriminar con precisión la suciedad de algunos objetos del entorno que actualmente pueden causar problemas, como, por ejemplo, los cables, entre otras mejoras.

Los microprocesadores que se responsabilizan de lidiar con toda la información del entorno que recogen los sensores son unos chips con arquitectura ARM muy similares a los de nuestros teléfonos móviles, lo que nos permite hacernos una idea bastante precisa acerca de su capacidad de procesado. Y también nos ayuda a intuir en qué medida pueden mejorar en el futuro. Cuando le pedí información detallada acerca de todo esto, Cerda me ofreció algunas cifras interesantes. Los Roomba de la serie 800 que llegaron al mercado en 2014 tienen un microprocesador capaz de llevar a cabo 32 millones de instrucciones por segundo (MIPS), y se apoyan en 115.000 líneas de código.

Deteccionescalones

Sin embargo, la siguiente generación, la 900, que fue lanzada a finales de 2015, tiene una capacidad de procesado de 293 MIPS y su comportamiento está descrito por nada menos que 3,6 millones de líneas de código. Como podéis ver, la diferencia entre ambas series es notable a pesar de que sus lanzamientos no están muy distanciados. Christian Cerda, además, «se mojó» y no dudó en vaticinar durante nuestra conversación que en lo que concierne a la inteligencia artificial tienen por delante entre siete y diez años de trabajo para materializar ese margen de mejora que permitirá a sus robots «entender» perfectamente nuestros hogares y lo que sucede en su interior.

Los Roomba 900 tienen una capacidad de procesado de 293 MIPS y 3,6 millones de líneas de código

Esa inteligencia artificial es la responsable de describir cómo debe comportarse el robot y determina la eficacia de la limpieza que lleva a cabo, pero hay otra inteligencia artificial que cada vez tiene más importancia porque refleja cómo podemos relacionarnos con él, aunque esta última no ha sido desarrollada por iRobot. En algunos países, como Estados Unidos o el Reino Unido, los robots Roomba están conectados a Alexa y Google Assistant, lo que nos permite programarlos y actuar sobre ellos de la forma más intuitiva posible: utilizando nuestra voz.

Poco a poco esta funcionalidad irá llegando a más países y continuará desarrollándose hasta conseguir que en el futuro la manera en que utilizamos los productos de iRobot sea completamente natural y no requiera un proceso de aprendizaje.

El siguiente paso: la colaboración entre robots

Una de las áreas más interesantes de las que me habló Chris Jones durante nuestra conversación, y en la que están trabajando actualmente, es la manera en que los robots colaborarán y se relacionarán entre ellos en el futuro para llevar a cabo su trabajo con más eficacia. El propósito de iRobot es que Roomba sea el centro de un ecosistema en el que varios robots cooperan para liberarnos de varias de las tareas que actualmente llevamos a cabo de forma manual en nuestras casas, de manera que el trabajo que realizan conjuntamente nos ofrezca valor añadido. Una máxima que describe bastante bien esta idea es esa que defiende que «el todo es mayor que la suma de las partes».

Irobotap

Las palabras de Chris Jones no dejan lugar a dudas: «Una de las áreas en las que seremos testigos de mejoras muy importantes requiere contemplar los robots Roomba como parte de un ecosistema de dispositivos que nos proporciona valor en nuestro hogar. En el futuro tendremos varios robots en casa, y cada uno de ellos estará especializado en una tarea. Es algo similar a lo que ofrecemos actualmente con Roomba y Braava. En vez de diseñar un “súper robot” que lo haga todo, pero no demasiado bien, nosotros preferimos tener varios más especializados y cuya eficiencia no quede comprometida».

A diferencia de otros fabricantes, como Cecotec o iLife, que tienen robots híbridos que son capaces tanto de aspirar como de pasar la mopa o fregar, los ingenieros de iRobot prefieren que cada uno de sus robots esté especializado en una de estas funciones porque están convencidos de que es la única estrategia que garantiza la limpieza más profunda. Dejando a un lado cuál es, en nuestra opinión, la filosofía de diseño más eficaz (podéis echar un vistazo a nuestra guía de compras para profundizar un poco más en este terreno), lo cierto es que a los usuarios nos beneficia que el mercado ponga a nuestra disposición soluciones con un enfoque tan diferente.

iRobot y la competencia

Uno de los datos más interesantes que compartió conmigo Colin Angle durante la conversación que tuvimos en Madrid pocas semanas antes de que yo viajase a Boston para hablar con sus ingenieros y conocer en qué está trabajando la compañía, deriva de los recursos que invierten cada año para mantener el ritmo de desarrollo de sus productos y proteger su capacidad de innovación.

«La industria de los robots aspiradores está madurando y creciendo con mucha rapidez», asegura Christian Cerda

«iRobot invirtió el año pasado 100 millones de dólares en investigación y desarrollo, y este año vamos a invertir 120 millones de dólares. Y tenemos más de 1.000 patentes registradas. Nuestra estrategia es seguir siendo líderes en tecnología para poder ofrecer a los consumidores una experiencia que sea cada vez mejor, independientemente de lo baratos que sean los productos de los competidores chinos», me aseguró Angle.

Basta conocer un poco el mercado (repasaremos su situación en el último epígrafe del artículo) para darse cuenta de que iRobot tiene una posición global sólida. Algunos de sus competidores tienen productos muy económicos que dejan bastante que desear si nos ceñimos a su capacidad de limpieza y su nivel de desarrollo tecnológico. Pero otros, como, por ejemplo, Xiaomi, cuentan con propuestas que gozan de una relación coste/prestaciones realmente atractiva.

Patentes Este pasillo de las oficinas centrales de iRobot en Bedford recoge algunas de las más de 1.000 patentes que tiene esta compañía. De hecho, es la quinta empresa de electrónica de consumo a nivel mundial con más patentes por detrás de marcas como Apple, Sonos o LG.

Dada su importancia, este fue uno de los primeros temas que planteé a Christian Cerda durante nuestra conversación. Y esta fue su argumentación: «Quien gana con seguridad es el consumidor. La industria de los robots aspiradores no solo está madurando, sino que está creciendo con mucha rapidez, y cada marca adquiere un posicionamiento diferente. Unas aspiran al segmento premium, y otras producen lo más barato posible. El problema es que si estas últimas no cumplen con un mínimo de calidad la percepción de los usuarios es mala y la industria en su conjunto puede resentirse».

Actualmente Xiaomi tiene una de las gamas de producto más atractivas si nos ceñimos a su relación coste/prestaciones, por lo que no dejé escapar la oportunidad de preguntar a Christian su opinión acerca de esta marca y de la posibilidad de que haya «tomado prestadas» algunas de las innovaciones desarrolladas por iRobot u otros fabricantes que intentan apostar por la innovación. Su respuesta no tiene desperdicio.

«Algunos competidores chinos, como Xiaomi o Ecovacs, han sido muy hábiles a la hora de replicar variando ligeramente tecnologías ya existentes. En particular, la navegación de Xiaomi es la de Neato, y su plataforma de limpieza es la nuestra. Además, al residir en China tienen un coste de desarrollo bastante competitivo. Pero nosotros tenemos que proteger nuestra propiedad intelectual, por lo que hemos demandado en Estados Unidos a varias de esas marcas chinas por la violación de algunas de nuestras patentes», apuntó Cerda.

Y después de los suelos y el césped… ¿qué vendrá?

Durante mi conversación con ellos por separado Colin Angle y Christian Cerda me confirmaron que iRobot está trabajando en un robot capaz de cortar el césped que heredará buena parte de las tecnologías que incorporan actualmente las familias Roomba y Braava. Angle me confesó que su estrategia consiste en desarrollar productos que puedan encargarse de aquellas tareas del hogar que a nosotros nos resultan más ingratas y menos apetecibles, y que es necesario llevar a cabo con frecuencia.

Por esta razón, en el futuro llegarán al mercado robots de esta compañía que serán capaces de doblar nuestra ropa, fregar los platos y llevar a cabo otras tareas del hogar. Los responsables de iRobot prefirieron no hablar de fechas de llegada al mercado porque la complejidad de estas soluciones es alta y es difícil prever cuándo sus desarrollos tendrán la calidad necesaria para ser lanzados comercialmente. También tienen en mente otra aplicación muy interesante de su tecnología de la que aún no hemos hablado.

Museo3 Uno de los primeros robots diseñados por Colin Angle, el cofundador de iRobot, y sus colegas acabó ilustrando la portada del número de julio de 1997 de National Geographic.

«Otro de los objetivos de iRobot a más largo plazo es contribuir a que las personas mayores vivan de una forma independiente durante más tiempo. El número de personas mayores de 65 años que viven solas aumenta, de manera que nuestra idea no es solo ayudarles a mantener su hogar, sino también cuidarlas. Ampliar el tiempo que estas personas pueden vivir de forma independiente sería un triunfo también en términos económicos para la sociedad», señaló Colin Angle.

Christian Cerda fue, incluso, un paso más allá: «La sociedad va a tener la necesidad de apoyarse en la robótica para cuidar a los ancianos. Los robots podrán comprobar si el anciano está bien, si está tomando correctamente sus medicinas, si se ha caído… Quizás los robots empiecen observando y pidiendo ayuda a un humano si es necesario, pero probablemente también llegarán a un estado de desarrollo en el que no solo observarán, sino que participarán activamente, por ejemplo, manteniendo una conversación con el anciano para ayudarle a tener su mente activa».

España e Iberoamérica son mercados muy importantes para iRobot

España fue el primer país del mundo en el que la familia de robots Roomba se colocó como líder de ventas en su segmento. Antes incluso que en Estados Unidos. La cuota de iRobot en el mercado español es muy similar a la que la compañía estadounidense tiene globalmente, que oscila en torno al 60%, lo que ha llevado a la marca a vender más de un millón de unidades solo en este país. Según Colin Angle, «España es un mercado muy importante y un país de “adopción temprana”».

Braava Así se las gasta Braava jet, el robot mopa de iRobot, cuando se derrama un café directamente sobre el suelo de la cocina.

El mercado iberoamericano tiene una idiosincrasia diferente a la del español, pero también es importante para iRobot, como apunta Christian Cerda: «Nuestra penetración en las regiones en vías de desarrollo es menor. Los principales mercados para nosotros en Latinoamérica son México, Argentina, Brasil y Chile, pero estamos presentes en prácticamente todos los países. Chile es una anomalía dentro de Iberoamérica, de la misma manera que España lo es en el contexto europeo, por la alta penetración de nuestros robots aspiradores».

Más información | iRobot
En Xataka | «El objetivo es tener el robot aspirador perfecto: aquel del que no te tienes que ocupar», Colin Angle, CEO de iRobot (Roomba)



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domingo, 12 de agosto de 2018

Ibuki, el robot que simula el aspecto de un niño de 10 años... y que bien podría ser el protagonista de una película de terror

Ibuki

La teoría del 'Valle Inquietante' nos dice que cuando un robot tiende a parecerse demasiado a un humano, tanto en movimientos como en aspecto, causa una especie de rechazo entre quienes están frente a él. Por esta razón, muchos fabricantes, sobre todo occidentales, se oponen a crear robots humanoides, algo que por ejemplo no sucede en Japón, donde año con año se esmeran en crear androides lo más parecidos a un ser humano.

Uno de los casos más famosos es el del profesor Hiroshi Ishiguro, director del Laboratorio de Robótica Inteligente de la Universidad de Wakayama, Japón, quien desde hace varios años se dedica precisamente al desarrollo de robots con aspecto de humanos. De hecho, en 2010 Ishiguro fabricó un robot que era una copia de sí mismo.

Por un futuro donde los humanos y los androides conviven juntos

Como parte del 'Proyecto de Interacción Humano-Robot Simbiótico Ishiguro', el profesor ha presentado algunos avances como los Geminoids, donde uno de ellos era exactamente como él, y ERICA (ERATO Intelligent Conversational Android), que tenía el aspecto de una joven japonesa diseñada para escuchar atentamente a su interlocutor.

Pues Ishiguro está de vuelta, ahora con 'Ibuki', un robot infantil que simula el aspecto de un niño japonés de 10 años. Este nuevo robot se trata de un nuevo logro técnico, ya que ha podido añadir nuevas expresiones faciales "involuntarias" así como un sistema de reconocimiento facial que ayudaría con las tareas de interacción con los humanos.

Ishiguro asegura que Ibuki es el primero de sus robots en contar con una nueva "infraestructura inteligente de robots" la cual se basa en la interacción, donde el objetivo es establecer una comunicación no verbal usando un sistema artificial. Según explica, esta plataforma está integrada por visión computacional, robótica e inteligencia artificial.

Además del reconocimiento facial, Ibuki sería capaz de reconocer voces, sitios, horas del día y situaciones, además de que estaría listo para añadirle nuevas funciones de comunicación "sensibles a tareas". Y es que el objetivo del proyecto es precisamente "desarrollar robots sociales autónomos que puedan comunicarse con múltiples seres humanos a través de diversos medios de comunicación".

Lo interesante de Ibuki, es que por primera vez han logrado desarrollar un sistema de movimiento basado en "ruedas de oruga" que le permiten imitar el andar de un niño, pero sin necesitar un par de piernas. Esto se conoce como "falso andar" y aseguran que serviría para dar ese aspecto muy cercano al ser humano.

Para el profesor Ishiguro, la meta es crear un futuro donde los humanos y los androides convivan juntos, por ello está convencido que los robots deben tener una apariencia humana para que funcionen con éxito entre nosotros.

Por último, los dejamos con un par de vídeos de los anteriores proyectos del profesor Ishiguro. Uno es de las réplicas Geminoid y el otro es de ERICA.

En Xataka | ¿Qué robot te causa más temor? El test del Valle Inquietante



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La NASA explica cómo puedes construirte tu propio rover casero: sólo necesitas ilusión y 2.500 dólares

Rover

Hay quien decide intentar materializar cazas de 'Star Wars' o inspirarse en sus naves para crear su propio vehículo, pero la inspiración también puede encontrarse en vehículos espaciales tan reales como los rover de la NASA en Marte. Y ahora en verano, momento en el que puede que tengamos más de un rato libre, la agencia ha publicado una guía para poder construir nuestra versión casera del rover Curiosity.

A este vehículo lo tenemos bastante fichado por los descubrimientos que gracias a sus hallazgos van haciendo, siendo uno de los dos que tiene la NASA activos en Marte junto a Opportunity (aunque éste último no está teniendo demasiada suerte últimamente con la tormenta). Lógicamente no se trata de una réplica idéntica (lo cual sería mucho más complejo y caro), sino de una versión orientada a que aficionados y estudiantes puedan construirlo como proyecto o hobby, gracias a las instrucciones y planos que ha facilitado el Jet Propulsion Laboratory (JPL).

Fácil, sencillo y para casi todas las familias (por un módico precio)

Tras el éxito de la misión, la NASA puso en marcha un modelo educacional de Curiosity llamado ROV-E (con "E" de educación), que fue utilizado como herramienta docente según explican en la web del JPL. La idea era que los estudiantes se familiarizasen con los principios de la robótica, pero ROV-E era aún demasiado complejo y costoso de construir, y los del JPL decidieron crear un modelo que pudiese construirse más fácilmente y por menos dinero.

Así, a diferencia de ROV-E, los componentes de este modelo simplificado pueden adquirirse en tiendas no especializadas, entre ellos una Raspberry Pi, y puede controlarse vía app o usando el mando de la Xbox. Y pese a ser una réplica simplificada del rover, puede desplazarse a través de terrenos abruptos como el marciano, pudiendo superar obstáculos con una altura que doble el diámetro de la rueda sin perder el contacto con la superficie con éstas.

Rover Diseño en CAD del Rover simplificado.

Tanto las instrucciones como las piezas necesarias están publicadas en GitHub con el nombre de JPL Open Source Rover (OSR). Está descrito al detalle, encontrando los archivos CAD, imágenes de muestra y en algunos casos la hoja de ruta a seguir, como por ejemplo para la simpática cara con LEDs.

Rover Hoja De Ruta

Rover Cabeza

Aunque hay cierta libertad para que los constructores puedan personalizar su robot y tomar sus propias decisiones en cuanto al diseño. Por ejemplo, qué controles utilizar, añadir cámaras o paneles solares, etc.

Rover Real 02

Eso sí, tampoco es un juguete y, aunque resulta mucho más barato que el auténtico Curiosity el coste aproximado del OSR son unos 2.500 dólares. El JPL calcula unas 200 horas de media para su construcción, así que si sois unos apasionados de la robótica y de los vehículos espaciales, si estáis dispuestos a invertir esa cifra y si tenéis ganas de emprender un proyecto bastante particular, la NASA os da una idea y muchos planos.

Toda la información e imágenes | JPL - NASA
Vía | N+1
En Xataka | Los selfies de la Curiosity nos dejan fotos únicas de su trabajo en Marte



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jueves, 9 de agosto de 2018

'Vector', el nuevo y adorable robot con IA de Anki con el que buscan crear un compañero perfecto para el hogar

Vector Anki 1

En 2013 conocimos a Anki, una compañía nacida en San Francisco aparecía en el mercado con algo llamado Anki Drive, una idea de pista de carreras con formato de Scalextric pero ahora haciendo uso de la tecnología. Anki Drive fue un éxito y posteriormente llegó Anki Overdrive, una versión vitaminada con más funciones que hacia que las carreras fueran más emocionantes.

En 2016, Anki daba un giro a sus productos y nos presentaba a Cozmo, un diminuto robot pensado para educar a los niños en programación, pero que también conquistó a adultos debido a su enternecedor aspecto. Aspecto que por cierto llegó por parte de un animador de Pixar, por ello los ojos y "personalidad" muy parecida a Wall-E. Hoy tenemos un nuevo robot, se llama 'Vector' y recoge mucho de lo que conocimos en Cozmo, sólo que ahora es más independiente al incorporar inteligencia artificial.

Es más tierno, independiente y ya no requiere conexión constante a un smartphone

Vector mantiene casi por completo el aspecto de Cozmo, sólo que ahora se viste de negro e incorpora nuevos componentes en su interior, lo cual lo ayudarán a ser más independiente y ofrecer funciones de asistente personal. Por ello, ahora no necesitaremos un smartphone para su operación, salvo para programarlo por primera vez.

Es una especie de Cozmo de segunda generación, y aunque el aspecto es el mismo, ahora tenemos una pantalla IPS a color donde la animación de los ojos ha recibido un completo lavado de cara. Sus creadores aseguran que ahora tiene más de mil animaciones, las cuales le ayudarán a expresar una gran cantidad de emociones e interactuar con las personas a su alrededor.

Vector ahora tiene WiFi, lo que le permite conectarse a internet para resolver dudas y responder a preguntas básicas, como el significado de algunas palabras, fechas especiales o simplemente conocer el pronóstico del tiempo. También cuenta con cuatro micrófonos que le ayudan a estar atento a nuestra voz, así como un sensor táctil en la parte superior, con lo que reaccionará a las caricias y servirá para darle indicaciones.

Todo está potenciado por un procesador APQ8009 de Qualcomm (Plataforma 200), el cual cuenta con soporte para inteligencia artificial, así como una cámara frontal a 720p con reconocimiento facial, la cual ayudaría a las tareas de interacción. De hecho, Anki asegura que gracias a sus capacidades, Vector no sólo es capaz de responder preguntas, ya también podría configurar temporizadores, tomar fotos e incluso jugar algunos juegos básicos.

Vector Anki 4

Según explican, Vector fue diseñado para estar en una mesa o un escritorio, por lo que se añadieron cuatro sensores inferiores que le ayudan a no caer y saber cuando llega a la orilla. También aseguran que cuenta un láser frontal, que ayudaría a mapear el entorno y así pueda saber por dónde se mueve detectando obstáculos.

Vector también sería capaz de saber cuando su batería está por agotarse, para así volver a su base y recargarla. Anki menciona que en las próximas semanas lanzarán un SDK, con el que los desarrolladores podrán crear nuevas herramientas y funciones para que Vector siga ampliando sus posibilidades.

Vector saldrá a la venta el próximo 12 de octubre y tendrá un precio de 249 dólares. Aunque para aquellos que se encuentran en Estados Unidos, Anki ha lanzado una campaña en Kickstarter para hacerse con un Vector por 199 dólares y recibirlo el próximo 9 de octubre. Es decir, llegará justo a tiempo para volverse en el juguete más buscado de la próxima Navidad, tal y como lo fue Cozmo en 2016.

Vector Anki 3

Vector Anki 2



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¿Sabes dónde está Wally? Pues este robot no solo lo sabe, sino que lo señala antes que tú

Wally

¿Te acuerdas de Wally? Es ese simpático personaje con el jersey de rayas rojas y blancas que parece no querer separarse de su gorro bajo ningún concepto. Lo creó el dibujante inglés Martin Handford en 1987, y aún hoy podemos encontrarlo en una colección de libros infantiles que tienen como único objetivo entretener y poner a prueba nuestra agudeza visual.

Algunas de las ilustraciones de los libros de la colección ‘¿Dónde está Wally?’ representan un reto para cualquiera. Bueno, para cualquiera no. Y es que Matt Reed, un experto en tecnología que trabaja en la agencia de marketing estratégico RedPepper, ha construido un robot equipado con inteligencia artificial que es capaz de localizar a Wally en cualquier ilustración en unos pocos segundos. ¿Su récord? Según su creador, nada menos que 4,45 s, y es posible que consiga mejorarlo en el futuro porque, por el momento, este robot solo es un prototipo.

Así es como este robot da con Wally

Para construir su robot Matt Reed ha utilizado un brazo robótico articulado uArm Swift Pro, fabricado por UFACTORY, que está controlado por una Raspberry Pi y que cuenta con una cámara diseñada para aplicaciones de visión computacional que abarcan desde el reconocimiento facial hasta la percepción del color. El procedimiento que sigue es bastante intuitivo.

Lo primero que hace el brazo robótico cuando colocamos delante de la cámara uno de los libros de Wally es corregir el encuadre y tomar una fotografía de la doble página en la que, en principio, se oculta este personaje. La cámara es una OpenMV y cuenta con un procesador ARM Cortex M7 y 512 Kbytes de RAM. Una vez que ha identificado los rostros de todos los personajes que aparecen en la viñeta se los envía al servicio Cloud AutoML Vision de Google, que previamente ha sido entrenado para reconocer el rostro de Wally.

Este servicio es un paquete de algoritmos de inteligencia artificial especializado en aprendizaje automático que puede ser utilizado, al menos sobre el papel, por desarrolladores con poca experiencia, o, incluso, sin ninguna experiencia, en inteligencia artificial y redes neuronales. Lo interesante es que los algoritmos de Google son capaces de identificar a Wally con una precisión del 95%.

Matt Reed utilizó 62 imágenes de la cabeza de Wally que encontró en Internet, y 45 imágenes de su cuerpo completo, para llevar a cabo el entrenamiento de la inteligencia artificial. ¿El resultado? Cuando menos, sorprendente. Os sugiero que no os perdáis el vídeo que ilustra el artículo porque dura menos de un minuto y no tiene desperdicio. Ingenioso, ¿verdad?

Vía | RedPepper
En Xataka | Los rayos gamma y el aprendizaje automático son dos de las bazas en las que los físicos confían para encontrar la materia oscura



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¿Una oficina de asesoramiento científico y tecnológico en el Parlamento?

Muchas de las iniciativas que han sido protagonistas del debate parlamentario en los últimos años tienen detrás aspectos científicos y/o tecnológicos -protección de datos, ‘big data’, nucleares, tabaco, contaminación por plásticos o genómica-, así que una oficina de este tipo, como las que ya existen en Reino Unido, Suiza, Grecia, Francia o Alemania, ayudaría a legislar con evidencia científica.

Se trata de dar asesoramiento neutral a los legisladores, ni opiniones ni recomendaciones, sino información basada en el conocimiento científico y tecnológico, pero también adelantarse a posibles futuras leyes o modificaciones normativas porque ¿tendrá España que legislar, por ejemplo, sobre técnicas de edición genética, aspectos de la reproducción asistida o el uso de robots?

Informes públicos de dos a cuatro páginas


Estas oficinas/consejos de asesoramiento -en el Parlamento catalán existe uno- tienen por lo general entre 5 y 15 asesores científicos y técnicos que preparan evidencias científicas sobre un tema en concreto, escudriñando centenares de artículos y haciendo entrevistas a expertos -investigadores, empresarios, académicos, miembros de ONG-, cuyo resultado se plasma luego en informes de dos a cuatro páginas con la información relevante para los políticos.

Estos textos pasan además, antes de su publicación, una revisión por expertos en cada tema.
La propuesta de instalar esta gran “biblioteca científica” en el Parlamento está impulsada por Ciencia en el Parlamento, una iniciativa ciudadana que cuenta con el apoyo de más de 170 instituciones y que tiene como objetivo conseguir que la ciencia y el conocimiento sean cada vez más importantes en la formulación de propuestas políticas.

Para ello, y para centrarse en las necesidades de la sociedad, hay que fomentar la relación entre políticos y científicos, tecnólogos e innovadores y una oficina de asesoramiento es un gran paso, según Eduardo Oliver, portavoz de Ciencia en el Parlamento, quien señala a Efe que no se trata de sustituir los cauces que ahora existen -asesores de grupos parlamentarios, ponencias de expertos-, sino de crear un espacio parlamentario de permanente consultoría.

“Las oficinas pretenden que los políticos tomen decisiones sobre todo informadas y basadas en el conocimiento y la evidencia“.

Adelantarse a los legisladores


Pero no solo estas oficinas asesoran a petición de los parlamentarios sino que también pueden adelantarse a los legisladores.


Laboratorio: toma de muestras para una analítica. EFE/J.A. AragónLaboratorio: toma de muestras para una analítica. EFE/J.A. Aragón


La del Reino Unido, que se estableció en el Parlamento británico hace más de 25 años, publicó un informe con las últimas investigaciones y evidencias sobre enfermedades mitocondriales -transmitidas por la madre- y los adelantos para facilitar que mujeres con mutaciones en el ADN mitocondrial puedan tener hijos.

Esto provocó que el Parlamento británico fuera el primero en legislar sobre la técnica popularmente conocida como “hijos de tres padres genéticos“, en la que se reemplaza las mitocondrias con alteraciones de la madre por mitocondrias de una donante sana.

También lo hicieron con el cigarrillo electrónico, cuando aún no estaba extendido, detalla Oliver, quien agrega que los informes que se publican se van modificando para añadir los últimos avances.

Preparados para la frustración


Las conclusiones de los técnicos de asesoramiento -que deben saber divulgar y hablar “el idioma de los políticos”– no son vinculantes y a veces incluso los políticos pueden tomar decisiones contrarias: “los técnicos deben estar preparados para la frustración”.

Hay un caso, también en Gran Bretaña, relacionado con una hierba -con efecto similar a la cafeína- que masca la comunidad somalí; quisieron prohibirla alegando que era dañina para la salud pero las evidencias de la oficina de asesoramiento británico dijeron que no era así.

Se echaron atrás, pero un tiempo después volvieron a decir que la prohibirían, esta vez por el impacto social en las familias.

Nuevamente las evidencias confirmaron que no había tal impacto; finalmente decidieron vetarla argumentando que está prohibida en otros países y no querían que Gran Bretaña se convirtiera en centro comercial de esta planta. Este fue el argumento que, aunque real, no fue al menos ni sanitario ni social después de las evidencias.
Existe una red europea de estas oficinas -EPTA, en sus siglas en inglés- que engloba a 22 miembros, doce de ellos miembros plenos, diez países europeos, el Parlamento Europeo y el Parlamento catalán -aquí se llama Consejo Asesor del Parlamento sobre Ciencia y Tecnología, CAPCIT– y diez miembros asociados, como EEUU, Chile o México.

España tiene que buscar su propio modelo, con sus matices, y aprender lo que funciona bien en otros países, argumenta Oliver.

En la mayoría existe una especie de “patronato” formado por políticos y representantes científicos, encargado de garantizar las actividades del grupo de técnicos de asesoramiento que forman la oficina y que preparan los informes, además de conectar a los parlamentarios con científicos.

Debates en noviembre en el Congreso


En los parlamentos donde existen oficinas se celebran al menos una vez al año debates científicos y eso va a ocurrir en noviembre en el Congreso de los Diputados, dentro de los actos del 40 aniversario de la Constitución: se han elegido doce temas -cambio climático, envejecimiento, contaminación, conciliación social, ciberseguridad o migraciones- y de todos se publicarán informes.

La sensación es buena, pero la oficina la habrá solo si los políticos están convencidos; las jornadas de noviembre serán un importante foro para demostrar la necesidad de esta asesoría científica, concluye el portavoz de Ciencia en el Parlamento. EFEfuturo

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