lunes, 25 de abril de 2016

«Ratchet and Clank»: un cóctel de nostalgia y sensaciones

La historia de este duo casi cómico se remonta a casi quince años. Dos personajillos tan simpáticos como un robot y un zorro interestelar no podían fallar en una nueva aventura, simplemente titulada «Ratchet and Clank», que supone su regreso. Y lo hace por la puerta grande con su versión para consolas de sobremesa PlayStation 4. En esta historia se dibuja a Ratchet en su versión más generosa y alejada del egocentrismo con el que se conoció. Clank, el divertido pequeño bot que escapa de una cárcel de hierro, ejerce de insuperable actor secundario. Pero ambos conviven en fraternidad para ponerse en marcha hacia su nuevo destino. Se plantea los orígenes de su amistad, atrayendo al espectador a un sentimiento de misterio desde los primeros compases. Se trata de un guiño argumental en comparación al título original, que aporta una nueva visión con destellos de moralidad. La propuesta no difiere en demasía de sus predecesores. Un sistema de combate denso y directo, con ritmo acelerado y la presencia de numerosos enemigos de toda índole (robots, monstruos, naves…) son sus principales avales. Diseñado bajo su característica estética de animación, el videojuego de aventuras espaciales en tercera persona se ha redefinido, por lo pronto a nivel gráfico, cuyo resultado es impecable que parece una verdadera película del género. La plataforma de nueva generación permite que las imágenes luzcan de manera brillante. Las transiciones entre la historia y la parte jugable están bien construidas, aunque se le da la opción al jugador de abandonar la secuencia para centrarse en la interacción. Es un recurso propio de la industria, pero el argumento está lo suficientemente bien trazado como para mantener la atención sobre lo que acontece y no darle a «pasar» automáticamente como sucede en otros videojuegos. Desarrollado por el estudio Insomniac Games, el juego permite ponerse en la piel de estos dos personajillos, cada uno con sus respectivas habilidades. Lo que no les diferencia es una constante a lo largo de la aventura; los pequeños rompecabezas existentes para poder avanzar, como el uso de objetos dispuestos para crear puentes o generar interruptores eléctricos. Eso sí, hay otros puzles más difíciles de resolver. Perfectamente pensado para un disfrute familiar, el «remake» de «Ratchet and Clank» infunde nostalgia pero de una forma disparatada. Es decir, el jugador que haya jugado a las anteriores entregas no se encontrará con nada absolutamente novedoso, pero su resultado es reconfortante. Es más, da pie a sentir su fortaleza gracias a su visión respetuosa del asunto. No falta, entre la colección de armas disponibles (las cuales se van desbloqueando conforme avanzamos), el flamante pixelador, que permite al jugador convertir a los enemigos en píxeles de 8 bits al estilo clásico, pistolas de corto alcance y su característica hacha de guerra. Se apela a ese enfoque violento de bombardear y disparar a diestro y siniestro. La combinación de las mismas se hace necesario para ajustarse a las características de los enemigos. El transcurso de la historia sigue siendo lineal, pero eso no le resta emoción.

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