martes, 30 de agosto de 2022

Francia llevaba años buscando piscinas privadas no declaradas. Hasta que se topó con la inteligencia artificial

Francia llevaba años buscando piscinas privadas no declaradas. Hasta que se topó con la inteligencia artificial

En Francia las autoridades han utilizado un software de inteligencia artificial para descubrir miles de piscinas privadas que no habían sido declaradas como tales y que han hecho que sus propietarios hayan tenido que pagar impuestos por ellas. En España ya había habido iniciativas similares en el pasado.

Esa piscina no estaba ahí. El sistema desarrollado por Capgemini usó imágenes aéreas de Google y también del Instituto Nacional de Información Geográfica y Forestal (IGN) para compararlas con el catastro francés y detectar así piscinas no declaradas. El experimento, lanzado hace un año en nueve departamentos (el equivalente a nuestras provincias) franceses, ha descubierto 20.356 piscinas privadas, y este éxito ha hecho que el programa vaya ahora a extenderse al resto del país.

A pagar tocan. Esas modificaciones en las propiedades privadas deben ser declaradas a las autoridades competentes en los 90 días siguientes a ser completadas. Y dado que son mejoras, el impuesto sobre bienes inmuebles (IBI) se incrementa para los propietarios que realizan tales modificaciones.

No solo pagas por piscinas. Una piscina que por ejemplo tenga una superficie de 30 metros cuadrados plantea un incremento de unos 200 euros al año. El descubrimiento de esas miles de piscinas ha hecho que en total el fisco francés recaude casi 10 millones de euros. Las piscinas desmontables no cuentan, por ejemplo, pero sí aquellas que plantean una obra civil, como también sucede con otras estructuras como pérgolas permanentes.

El sistema no es perfecto. Aunque la solución desarrollada con la ayuda de inteligencia artificial ha realizado un gran trabajo, no es ni mucho menos perfecta. Como señalaban en la exclusiva de Le Parisien, "a veces la IA confundía las lonas azules con piscinas registraba las piscinas sobre el suelo o se olvidaba de ellas [...]". Según los expertos, la tasa de error ronda el 30%.

Cuidado: en España Hacienda también vigila. Nuestro país lleva años persiguiendo este tipo de actividades y detectando piscinas no declaradas. Hacienda no parece usar inteligencia artificial, pero sí se aprovecha la tecnología de los drones o también vuelos fotogramétricos que se realizan de forma periódica. En esos vuelos se capturan imágenes digitales del terreno y se comprueban irregularidades urbanísticas al compararlas con datos del Catastro.

Regularización catastral. Este tipo de procesos se iniciaron en 2013 y en cinco años se detectaron irregularidades en cerca de dos millones de viviendas, aunque en muchos casos los propietarios protestaron. Se detectaron 100.000 piscinas construidas y no declaradas, y solo en Madrid se descubrieron 11.500, aunque por supuesto los casos se repiten por toda la geografía española.

Sin multa, pero con incremento del IBI.  Aunque no se impone una sanción, los propietarios deben abonar una tasa de 60 euros por cada inmueble por regularizar, además de pagar el IBI con el incremento de valor aplicable en cada caso, además de los atrasos en los pagos del gravamen de un máximo de cuatro años. Al igual que ocurre en el caso francés, hay excepciones como piscinas hinchables o pérgolas desmontables, pero si has realizado alguna mejora permanente y no la has declarado —puedes hacerlo en el Catastro—, puede que este tipo de procesos acaben detectándola.

Imagen | Bruce Christianson



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