
Si tienes un portátil sin gráfica dedicada y estás pensando en jugar, es normal que te entren las dudas: ¿lo moverá bien o me voy a cargar el equipo?. Muchos usuarios con laptops de gama media o de trabajo, como HP EliteBook o equipos similares, se plantean si juegos exigentes tipo RDR2 y otros mundos abiertos son buena idea, sobre todo cuando van justos de dinero y no pueden arriesgar el portátil.
La buena noticia es que, aunque una iGPU no está pensada para los «peli-juegos» con gráficos de consola de última generación, hay un montón de títulos que van perfectamente fluidos solo con la gráfica integrada. Además, en equipos gaming con GPU dedicada (como una Razer Blade 15 con GTX 1660 Ti) también es clave entender cuándo el sistema usa la integrada y cuándo la dedicada, y qué hacer cuando un juego se emperra en no aprovechar la GPU NVIDIA y aplicaciones como NVIDIA Broadcast.
Tarjeta gráfica dedicada vs gráfica integrada: qué puedes esperar al jugar
En cualquier PC moderno vas a encontrar dos tipos de solución gráfica: gráfica dedicada (GPU independiente) y gráfica integrada en la CPU o APU. Las dedicadas tienen su propia memoria, ocupan una ranura PCIe en sobremesa o van soldadas en portátiles gaming, y suelen representar una gran parte del precio total del equipo.
Por otro lado, las GPUs integradas o iGPU vienen dentro del propio procesador y comparten memoria con la RAM del sistema. Intel las integra en sus Core con Intel UHD o Iris, mientras que AMD hace lo propio con sus APUs (Accelerated Processing Units) bajo la familia Radeon Vega. Son justo estas iGPU las que nos permiten jugar sin necesidad de gastar un dineral en una gráfica dedicada.
En los últimos años los fabricantes han mejorado muchísimo este apartado: APUs de AMD como los Ryzen con gráficos Vega o la serie Athlon con Radeon integrada, y procesadores Intel Core de décima generación con Intel UHD Graphics 630 o superiores, son capaces de mover bastantes juegos en 720p o 1080p con ajustes bajos o medios.
Eso sí, con una iGPU no esperes activar trazado de rayos ni efectos ultra: la clave aquí no es el espectáculo visual sino la jugabilidad. Hay infinidad de juegos diseñados o bien optimizados para funcionar en equipos modestos, perfectos para portátiles de oficina, mini PC tipo MSI Cubi o Asus PN50, e incluso para sobremesas sin tarjeta dedicada.
Procesadores con iGPU interesantes para jugar ligero
Dentro del mundo de los procesadores actuales, hay algunas opciones especialmente interesantes si quieres jugar sin gráfica dedicada. En Intel, muchos Core i3, i5 e incluso i7 e i9 incorporan GPU integrada decente. Por ejemplo, un Intel Core i5 de décima generación con Intel UHD Graphics 630 puede con bastantes títulos competitivos si ajustas bien calidad y resolución.
En el lado de AMD, las llamadas APUs son muy conocidas por su buen equilibrio entre CPU y GPU. Modelos como el AMD Athlon 3000G con Radeon Vega 3 o un Ryzen 5 3400G con Vega 11 son clásicos a la hora de montar PCs sin gráfica dedicada que siguen siendo capaces de mover juegos populares.
También hay chips gráficos integrados más antiguos como Intel HD 4000, 3000 o 4400 que, aunque ya van algo justos, todavía sirven para muchos juegos ligeros tipo MOBA, shooters competitivos muy optimizados o aventuras en 2D. Ahí será vital recortar resolución y efectos, pero la experiencia sigue siendo jugable.
Juegos de pago que van muy bien con gráfica integrada
Aunque muchas veces asociamos el «PC gaming» a gastarse un tercio del presupuesto del equipo solo en la gráfica, no hace falta un monstruo de 1000 € para divertirse a lo grande. Hay juegos de pago muy conocidos que se ejecutan sin problemas en un portátil con iGPU, incluso antiguo, siempre que cumplas unos mínimos.
Minecraft: bloques, creatividad y pocos requisitos
Minecraft es uno de los mejores ejemplos de juego famoso que tira de recursos muy modestos. Su estética de bloques y su motor bien optimizado permiten jugar incluso en equipos veteranos. Aunque existe una versión con trazado de rayos (Minecraft RTX) que sí requiere GPU potente, la edición clásica de PC va como un tiro en gráficas integradas.
En cuanto a hardware, hablamos de requisitos realmente accesibles: un procesador tipo Intel Core i3-3210 o AMD A8-7600, 4 GB de RAM y una iGPU como Intel HD 4000 o Radeon R5 ya sirven para arrancar el juego y disfrutar sin dramas. Para ir más cómodos, se recomiendan 8 GB de RAM y CPUs ligeramente mejores, pero no es imprescindible.
Eso sí, el almacenamiento se mantiene muy bajo, en torno a 1 GB para juego y mapas, con recomendación de SSD si quieres tiempos de carga ágiles. Cualquier Windows desde 7 en adelante es válido. La conexión a internet es necesaria si quieres actualizaciones, jugar online o disfrutar de servidores con amigos.

Overwatch: shooter en equipos pensado para ir fino
Overwatch (y su evolución en la saga) es un shooter por equipos con gran énfasis en héroes y habilidades. Los equipos son de 6 jugadores, repartidos en tanques, daño y apoyo, y el juego ofrece varios modos: asalto, escolta, captura de bandera, combate a muerte individual o por equipos, arcade con reglas rotatorias, etc.
Pese a su aspecto vistoso, está bastante bien optimizado para hardware modesto. Los requisitos mínimos hablan de procesadores tipo Intel Core i3 o AMD Phenom X3, 4 GB de RAM y GPUs del estilo de GeForce GTX 460, Radeon HD 4850 o incluso Intel HD 4400. Esto significa que muchas integradas modernas pueden acercarse a ese nivel con los gráficos en bajo.
Para una experiencia más pulida se recomienda un Core i5 o Phenom II X3, 6 GB de RAM y algo tipo GTX 660 o Radeon 7950. Aun así, si vienes con iGPU tendrás que recortar calidad de texturas, sombras y efectos, pero es perfectamente viable jugar partidas competitivas en 720p o 1080p con configuración ajustada.
El juego requiere Windows 7, 8 o 10 de 64 bits y necesita internet de forma obligatoria para actualizaciones y partidas online, al ser un shooter completamente orientado al multijugador.
Diablo II y Diablo III: acción y rol muy amigables con hardware modesto
Diablo II y Diablo III son clásicos de acción RPG con vista isométrica y ambientación oscura. Te creas un héroe, eliges clase y desciendes a catacumbas y escenarios tétricos plagados de criaturas. Lo bueno es que puedes rejugar la historia con muuuuchos personajes distintos, lo que multiplica la vida útil del juego sin pedirte un PC del futuro.
Diablo II tiene requisitos casi de museo: puede correr en CPUs de 800 MHz, 512 MB de RAM y cualquier gráfica compatible con DirectX capaz de sacar 800×600. A poco que tu equipo sea de la última década, lo moverá sin enterarse. Con 2 GB de RAM, 1 GHz de CPU y Windows 7 en adelante ya vas sobrado.
Diablo III pide algo más, pero sigue siendo muy accesible. Un Core 2 Duo o AMD 64 X2, 2 GB de RAM y una GPU compatible con DirectX que soporte resoluciones de 1024×768 son suficientes para empezar. Lo ideal es tener algo más de margen para subidas de efectos, pero para portátil con iGPU y buena RAM puedes disfrutarlo tranquilamente.
Portal y Portal 2: puzles, física y portales
Portal y Portal 2, de Valve, son referentes de juegos de puzles en primera persona. La idea es resolver salas jugando con un arma de portales que permite teletransportar objetos y a tu propio personaje. Al principio es sencillo, pero las combinaciones físicas se van volviendo bastante locas.
En Portal 2, además del modo para un solo jugador, hay un cooperativo en el que controlas dos robots y debes coordinarte con otra persona. Técnicamente son juegos ligeros: con un procesador de doble núcleo a 2.0 GHz, 2 GB de RAM y una gráfica como Radeon X800, GeForce 7600 o una Intel HD 2000 ya funcionarán bien.
Esto hace que sean opciones ideales para cualquier portátil con iGPU básica. El disco necesario ronda los 8 GB y se soportan sin problemas sistemas como Windows XP, Vista o 7, por lo que en equipos modernos irán sobrados.
Thimbleweed Park: aventura gráfica con estilo ochentero
Thimbleweed Park es una aventura gráfica con mucho humor y guiños clásicos. Está creada por Ron Gilbert, el padre de Monkey Island y Maniac Mansion, y nos pone en la piel de dos agentes (uno veterano y otro novato) que investigan un asesinato en un pueblo lleno de personajes rarísimos.
Durante la historia controlas a varios protagonistas, desde los policías hasta un payaso y un ente fantasmagórico. El estilo visual es retro, pixel art, y la jugabilidad bebe del point & click de los 80, con lo que el consumo de recursos es muy bajo.
Los requisitos piden poco: cualquier CPU a 2 GHz, 4 GB de RAM, una Intel HD 3000 o superior y 1 GB libre de disco. Perfecto para portátiles sencillos y sobremesas de oficina sin tarjeta dedicada.
Machinarium: puzles dibujados a mano
Machinarium es un juego de aventuras y puzles protagonizado por robots. Acompañas a Josef en su intento por rescatar a su novia Berta y enfrentarse a la Hermandad del Sombrero Negro, todo ello en una ciudad completamente mecánica.
Visualmente destaca por sus gráficos 2D dibujados a mano y una banda sonora muy cuidada, pero aun así los requisitos de hardware son mínimos. El juego solo pide un procesador de 1.8 GHz, 1 GB de RAM y algo menos de 400 MB de espacio en disco.
Funciona en prácticamente cualquier PC con Windows XP, Vista, 7, 8 o 10, así que es de los que puedes instalar sin preocuparte en absoluto por la potencia de tu iGPU.
Civilization VI: estrategia 4X optimizada
Civilization VI, dentro del género 4X (explorar, expandirse, explotar recursos y exterminar enemigos), es otro título muy popular que está bastante bien optimizado. El objetivo es construir un imperio desde cero e ir mejorándolo tecnológicamente, culturalmente y militarmente.
En esta entrega se ha trabajado el multijugador y las formas en las que interactúas con el mundo. Para moverlo con iGPU necesitas al menos un Intel Core i3 a 2.5 GHz o un AMD Phenom II a 2.6 GHz, 4 GB de RAM y una GPU compatible con DirectX 11 tipo AMD 5570, NVIDIA 450 o Intel HD 530.
Si quieres ir más holgado, la recomendación pasa por un Core i5 de cuarta generación o un AMD FX 8350, 8 GB de RAM y una gráfica de 2 GB como una Radeon 7970 o una GTX 770. Aun así, con una integrada moderna puedes jugar bajando detalle gráfico, sobre todo en mapas menos cargados y con menos jugadores.
Juegos gratis que funcionan muy bien sin gráfica dedicada
Además de los títulos de pago, hay un buen arsenal de juegos completamente gratuitos que se llevan de maravilla con las integradas. Son perfectos si estás pelado de pasta o no quieres gastarte más en software, y muchos de ellos son competitivos y muy populares.
Valorant: shooter táctico muy optimizado
Valorant, de Riot Games, es un shooter táctico 5 vs 5 centrado en partidas rápidas al mejor de 13 rondas. Ofrece varios personajes con habilidades especiales y un buen repertorio de armas, adaptándose tanto a estilos de juego agresivos como de francotirador.
Riot ha sido muy clara: quiere que Valorant corra en ordenadores modestos. De base, pide Windows 7, 8 o 10 de 64 bits, 4 GB de RAM y una gráfica con más de 1 GB de VRAM. Pero desde el punto de vista práctico, es suficiente con un Core 2 Duo E8400 y una Intel HD 4000 para rondar los 30 FPS.
Si aspiras a 60 FPS o más, lo ideal son CPUs tipo Intel Core i3 4150 o i5 4460 y gráficas dedicadas básicas como una GeForce GT 730 o GTX 1050 Ti. Aun así, para jugar de forma casual con iGPU, bajando calidad, el rendimiento es muy decente.
League of Legends: MOBA para casi cualquier PC
League of Legends (LoL), también de Riot, es un MOBA por equipos de 5 jugadores cuyo objetivo es destruir el nexo enemigo. Para llegar a él tienes que avanzar por líneas llenas de torres, enemigos neutrales y oleadas de súbditos que complican la ofensiva.
Una de las claves de la popularidad de LoL es su accesibilidad técnica. Con 2 GB de RAM, CPU a 3 GHz (compatible SSE2) y una integrada sencilla vas a poder jugar en calidad baja o media. Para ir mejor, se recomiendan 4 GB de RAM y un procesador de doble núcleo a 3 GHz, pero estamos hablando de hardware que casi cualquier portátil de los últimos años tiene.
El juego ocupa alrededor de 12-16 GB en disco y corre en Windows 7, 8 o 10. Gracias a un motor muy ligero, es de los títulos que mejor se adapta a ordenadores de mediana edad sin gráfica dedicada.
StarCraft y StarCraft II: estrategia en tiempo real clásica
StarCraft y StarCraft II, de Blizzard, son juegos de estrategia militar en tiempo real. Empiezas con una base muy básica y unos pocos trabajadores, y tu misión es expandir la infraestructura mientras defiendes y atacas. Las campañas de historia introducen misiones con objetivos variados, cada vez más complejas.
StarCraft Remastered pide muy poco: un Pentium D o Athlon 64 X2, 2 GB de RAM y una GPU modesta tipo GeForce 6800 o Radeon X1600. StarCraft II sube algo el listón pero sigue al alcance de una iGPU moderna: Core 2 Duo o Athlon 64 X2 5600+ como mínimo, 2 GB de RAM y una integrada tipo Intel HD 3000 o similar.
Para ir más cómodo en StarCraft II, se recomienda un Core i5 o AMD FX, 4 GB de RAM y una GPU como GeForce GTX 650 o Radeon HD 7790. En cualquier caso, en calidad baja o media, los portátiles con gráfica integrada pueden disfrutar del modo campaña y de partidas online sin demasiados problemas.
Counter‑Strike: Global Offensive (CS:GO)
CS:GO es uno de los shooters tácticos más longevos y jugados. Enfrenta a terroristas y antiterroristas en equipos de 5 contra 5 con múltiples modos de juego, siendo el competitivo el más popular. El sistema de rangos empareja jugadores de nivel similar y hay un mercado de skins y cajas para personalizar armas.
A nivel técnico, CS:GO es bastante amable. Un Core 2 Duo E6600 o un AMD Phenom X3 8750, 2 GB de RAM y cualquier GPU compatible con DirectX 9c con 256 MB son suficientes para arrancar. Esto significa que incluso integradas antiguas pueden con él, aunque si quieres FPS altos deberás bajar resolución y detalle.
En disco pide unos 15 GB y funciona en versiones antiguas de Windows como XP o Vista, además de 7 y posteriores. Es un candidato perfecto para laptops sin gráfica dedicada que busquen un shooter competitivo.
Fortnite: battle royale en prácticamente cualquier equipo moderno
Fortnite popularizó el género battle royale a lo grande. Deja caer a 100 jugadores en una isla, solo con un pico, y tu objetivo es ser el último en pie (o el último equipo si vas con amigos). Mientras exploras consigues armas y materiales que puedes usar para construir estructuras defensivas u ofensivas.
Gracias al crossplay, puedes jugar con la misma cuenta en PC, consolas e incluso móviles, enfrentándote a usuarios de diferentes plataformas. Aunque es vistoso, el juego está optimizado para correr en muchos tipos de hardware.
En PC, los requisitos mínimos dicen que basta con una Intel HD 4000, un Core i3-3225 a 3,3 GHz, 4 GB de RAM y Windows 7/8/10 de 64 bits. Para la experiencia recomendada se habla de una GTX 660 o Radeon HD 7870 con 2 GB de VRAM, un Core i5-7300U y 8 GB de RAM. Con iGPU, bajando resolución y detalles gráficos, puedes disfrutar perfectamente del modo battle royale.
Dota 2: otro MOBA muy jugable sin GPU potente
Dota 2 es uno de los títulos más jugados de Steam. Es un MOBA donde dos equipos se enfrentan para destruir la fortaleza enemiga (Ancient), conectada por tres rutas principales llenas de creeps y estructuras defensivas. Dispone de más de cien héroes, cada uno con habilidades muy distintas.
El juego se mantiene free to play, con eventos especiales que cambian el aspecto de habilidades y objetos. Para moverlo solo necesitas un Intel Dual Core o AMD a 2.8 GHz, 4 GB de RAM y una GPU tan modesta como una GeForce 8600 o 9600GT, o Radeon HD 2600/3600.
Con integradas modernas, Dota 2 corre razonablemente bien en 720p o 1080p con ajustes medios-bajos, siendo una opción muy buena si te gusta la estrategia y la acción en tiempo real pero no tienes una gráfica dedicada.
Hearthstone: cartas por turnos que casi no consumen recursos
Hearthstone, también de Blizzard, es un juego de cartas por turnos. Creas mazos con héroes y esbirros y te enfrentas a otros jugadores o a la IA. El equilibrio entre rangos hace que el emparejamiento sea bastante justo, y en modo aficionado puedes ir practicando sin sufrir tanta presión competitiva.
En PC, los requisitos son muy moderados: un Pentium D o Athlon 64 X2, 3 GB de RAM y una GPU tipo GeForce 8600GT o Radeon HD 2600XT te van a permitir jugar, mientras que lo recomendado es un Core 2 Duo a 2.2 GHz o Athlon 64 X2 a 2.6 GHz y una GeForce 240 GT o Radeon HD 4850 con 512 MB.
El espacio en disco ronda los 3 GB y con Windows 7, 8 o 10 es suficiente. Al ser un título de cartas, la exigencia gráfica es mínima, así que cualquier iGPU relativamente moderna lo moverá sin despeinarse, siempre con conexión a internet para todas las funciones online.
Paladins: héroes, fantasía y crossplay
Paladins es un shooter por equipos ambientado en un mundo de fantasía. Ofrece crossplay entre PC, Xbox y Nintendo Switch, junto con progresión cruzada, de modo que el avance de tu cuenta se mantiene donde juegues.
Hay varios modos de juego y más de cuarenta personajes, divididos en roles como tanque, daño, soporte y flanco. Las partidas son de 5 vs 5 y el trabajo en equipo, así como la combinación de roles, es fundamental para ganar.
A nivel técnico, Paladins es relativamente accesible. Con un Core 2 Duo a 2.4 GHz o Athlon X2 a 2.7 GHz, 4 GB de RAM y una GPU tipo GeForce 8800GT vas servido para los mínimos. Para ir más sobrado, un Core i5-750 o un Phenom II X4 965, 6 GB de RAM y algo tipo GTX 660 o Radeon HD 7950 son ideales.
Los requisitos de disco se sitúan en unos 30 GB y se recomienda conexión de banda ancha. Con una iGPU moderna, ajustar calidad gráfica permite disfrutar del juego sin grandes problemas.
Top 3 de juegos para iGPU: diversión segura sin gráfica dedicada

Si tu objetivo es exprimir al máximo tu portátil con integrada sin romperte la cabeza, hay tres juegos que sobresalen especialmente por diversión y buenos requisitos. Son apuestas muy seguras si quieres muchas horas de juego sin preocuparte de la potencia bruta.
En tercer lugar podríamos situar StarCraft y StarCraft II. Estos clásicos de estrategia futurista permiten cientos de horas entre campañas, partidas personalizadas y modos cooperativos. Puedes empezar con misiones de historia, subir a enfrentamientos 1 vs 1 contra rivales de tu nivel o jugar misiones cooperativas con amigos.
En segundo lugar estaría Fortnite. Su fórmula de battle royale con construcción, eventos constantes, cosméticos y crossplay engancha muchísimo. Puedes jugar solo, en dúo o en escuadrones de cuatro, y el hecho de que esté bien optimizado para iGPU lo convierte en un candidato ideal para portátiles modestos.
Y el primer puesto se lo lleva Overwatch. Es un shooter por equipos donde el trabajo conjunto y la variedad de héroes hacen que cada partida sea distinta. Dominar varios roles (tanque, daño, apoyo) te permite adaptarte a las necesidades del equipo y brillar en cualquier mapa, algo que suma muchas horas de diversión sin exigir un PC estratosférico.
Cuando la GPU dedicada no se usa: el caso de portátiles gaming
Hasta ahora hemos hablado mucho de jugar solo con iGPU, pero hay una situación muy habitual: portátiles gaming que traen tanto gráfica integrada como dedicada (por ejemplo Intel + NVIDIA) y en los que algunos juegos parecen ignorar la GPU potente.
Imagina que tienes una Razer Blade 15 base de 2019 con una GTX 1660 Ti. Has configurado en Windows que un juego como Destiny 2 use la GPU de alto rendimiento, también lo has forzado en el Panel de Control de NVIDIA, pero al abrir el Administrador de tareas ves que la GPU está casi al 0% y todo el trabajo se lo lleva la CPU.
Lo llamativo es que otros juegos, como Orcs Must Die! 3 o League of Legends, sí tiran de la dedidada sin problemas y llegan al 40% o más de uso, tanto si juegas en la pantalla del portátil como en un monitor externo. Has probado a reinstalar y verificar archivos de Destiny 2 repetidas veces, pero sigue sin usar la GTX 1660 Ti.
En estos casos suelen influir varios factores: bugs concretos del juego, controladores desactualizados o conflictos con la configuración híbrida de gráficos (Optimus en NVIDIA). Lo recomendable es actualizar drivers GPU y chipset, revisar de nuevo las preferencias de gráficos por aplicación en Windows, comprobar que el juego se ejecuta realmente con el ejecutable correcto (no un launcher intermedio) y, si es necesario, forzar el uso de la GPU dedicada desde el software del fabricante o la BIOS.
Ultimas consideraciones
También conviene vigilar que el portátil esté en modo de alto rendimiento y conectado a la corriente, ya que algunos perfiles de energía pueden limitar el uso de la GPU dedicada. Si otros juegos usan bien la GPU, lo más probable es que sea un problema específico del título (en este caso Destiny 2), y revisar foros oficiales y notas de parches suele dar pistas de soluciones concretas.
Queda claro que, aunque no puedas permitirte una gráfica dedicada de gama alta, o incluso si tu portátil ya no es precisamente nuevo, hay una cantidad enorme de juegos —de pago y gratuitos— que se adaptan muy bien a una iGPU. Con un poco de mano ajustando resolución y calidad gráfica, y sabiendo qué títulos están optimizados para hardware modesto, puedes disfrutar desde shooters competitivos hasta aventuras gráficas, RPGs o estrategia en tiempo real sin temor a «freír» tu portátil ni vaciar la cartera. Comparte la información para que más usuarios conozcan del tema.
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